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La Espuma De Las Horas

La noche en que Bukowski empinó el codo y enfadó a Pivot

"Si no pasa nada, bebes para que pase algo", escribió el autor americano, de cuya muerte se cumplieron 25 años

Charles Bukowski había moderado el consumo de alcohol en 1978. Pero eso sólo quiere decir que bebía más vino que otras bebidas de mayor graduación. La bebida, en general, era causa de problemas pero también tenía sus ventajas. "Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo", escribió en "Mujeres", uno de las novelas de Black Sparrow Press que vio por primera vez la luz en castellano gracias a Jorge Herralde y aquella colección Contraseñas, de Anagrama.

Ese año, 1978, Bukowski aceptó la invitación de Bernard Pivot para asistir como huésped de honor a Apostrophes, la emisión televisiva cultural más distinguida de Francia. Cualquier escritor hubiera matado por estar allí inflándose como un pavo en medio de toda aquella petulancia intelectual, pero él puso una condición: "Volveré a Europa si me dais dos botellas de buen vino francés mientras espero salir en antena". Las trasegó en el estudio del critico literario, en compañía de Linda, su segunda esposa, la mujer que le acompañó hasta la muerte. Luego participó, y de qué manera, en el programa, que trataba sobre escritura y marginalidad, junto a otros cinco autores, entre ellos una escritora de abultadas ojeras, uno de bigote que parecía recién salido del bosque de Walden y el loquero que trató al poeta surrealista Artaud con electroshock.

Soportó estoico el maquillaje, las luces blancas y el pinganillo en la oreja. Salió al plató ebrio y durante la retransmisión, en directo, volvió a empinar el codo y bajó otras dos botellas. Quiso atraer la atención de Pivot de manera exclusiva. Le preguntó si quería beber vino. Y al apercibirse de que el director de Apostrophes pasaba de él y puesto que no se aclaraba con la traducción simultánea, comenzó a mascullar y a interrumpir a sus compañeros. "Súbete la falda y te diré si eres una buena escritora o no", le dijo a la mujer. Pivot le ordenó que se callase. El invitado de los bigotes con guías, al que inicialmente le había hecho mucha gracia, también. Los tertulianos estaban allí para aplaudir la irreverente actitud literaria del viejo Bukowski pero todos ellos acabaron pensando que la incorrección política tenía un límite y que el escritor americano, beodo como un marinero náufrago en un estanque de whisky, lo había traspasado. Ayer revisé el vídeo y es formidable. Bukowski acabó el vino se arrancó el auricular y se largó auxiliado. En la puerta del programa, según parece, se armó otra. Terminó agarrando a un guardia. Amenazó a todos con un cuchillo: "¡Dejadme salir de este jodido lugar!". Linda Lee explicaría después en la famosa entrevista con Fernanda Pivano en San Pedro, California, que Pivot estaba muy enfadado porque no había acertado a montárselo con él. Jamás se había encontrado en una situación semejante. Tenía que funcionar bien y simplemente no funcionó. Intentó taparle la boca y Bukowski siguió hablando y hablando sin permitir a los demás hilar una sola frase. Finalmente vació la botella a morro y abandonó el plató entre carcajadas del público.

El pasado día 9 se cumplieron veinticinco años de un escritor único que recreó su propio personaje, un tipo que como Cass, su heroína de "La chica más guapa de la ciudad", uno de los relatos de "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones", fue "un espíritu embutido en una forma incapaz de contenerlo".

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