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Sol y sombra

Confusión

Si España fuera un escenario propicio a la sensatez política no tendríamos que estar en estos momentos acongojados con las inquietantes propuestas del frentismo frankenstein convocado a las urnas del 28-A. Por un lado, la izquierda populista antisistema y el independentismo, por otro la ultraderecha nacionalista. Si los partidos moderados de la izquierda, el centroderecha y la derecha tuviesen una visión de conjunto del interés democrático y no sectaria formarían un dique de contención contra la amenaza anticonstitucionalista y el separatismo. Ya no digo concurriendo juntos a las elecciones en una gran coalición en defensa del estado y de la democracia liberal, sino planteando como mínimo un acuerdo sobre las rayas que no se deben traspasar para poder formar un gobierno.

Eso podría suceder en cualquier otro país de nuestro entorno que sufriera la misma amenaza populista y nacionalista. Pero aquí ni se les pasa por la cabeza. Los socialistas, aupados por las encuestas, confían en los votos de los viernes electorales del Gobierno en funciones, en aplacar las sospechas de connivencia con el nacionalismo en la mayor parte del territorio nacional y en alimentarlas en Cataluña, haciendo un doble juego. El Partido Popular y Ciudadanos, que alientan cada día el temor al riesgo que puede suponer para la integridad de España el acuerdo entre los socios de la moción de censura, no hacen, en cambio, otra cosa que enfrentarse entre ellos favoreciendo la disgregación del voto y la confusión entre el electorado.

Vox ha logrado desde las elecciones en Andalucía que el pánico a la extrema derecha sobrepase en las conciencias de los electores al miedo del fenómeno golpista del separatismo catalán. La amenaza no es equiparable, pero en términos de propaganda inquietan más algunas de las propuestas demenciales e irrealizables de Vox que Otegi y los bilduetarras, y que Torra prometa una investidura a cambio de un referéndum de autodeterminación inconstitucional para separar a Cataluña de España o la posibilidad de seguir amenazando con la rebelión. Eso es, al menos, lo que se detecta.

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