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Fernando Granda

Nino y los lobos

Iniciativas en Castilla y León contra los ataques de los depredadores a los rebaños

Eugenio Rodríguez es un pastor leonés que pastorea su rebaño de unas docenas de ovejas. Contaba hace años a la Cadena Ser, en la que colaboraba los fines de semana, que se las vio algunas veces con el lobo y su hijo se enfrentó en una ocasión con cinco ejemplares.

Casi a diario los informativos asturianos dan noticia de algún ataque del lobo, matanza de ovejas, vacas u otros animales domésticos. Y la correspondiente queja de campesinos y ganaderos. Tienen derecho a quejarse, solicitar la indemnización establecida por ley, que ésta se abone sin demasiada demora y reclamar medidas para su protección. Creo que en esto estamos todos de acuerdo. Pero también hay diferentes opiniones, puntos de vista que separan a propietarios y naturalistas. Mientras unos maldicen a los depredadores, otros señalan que sin su existencia se trunca la cadena trófica y los efectos son perjudiciales para el desarrollo natural de nuestros campos y montes.

Un nuevo director general de Ganadería, Saturnino Rodríguez, Nino, tiene las competencias para solucionar el problema del lobo. Es un ganadero dueño de una explotación propia en el municipio de Parres, aledaño a los Picos de Europa y una de las zonas donde más afectan las incursiones de los depredadores. Después de las reiteradas protestas que los ganaderos llevan a cabo en las distintas celebraciones y ferias a lo largo de los últimos meses, le toca asumir una tarea que, según opiniones al respecto, debe aplicar cambios en la política sobre las consecuencias de los ataques de los cánidos salvajes y poner en marcha nuevos métodos. Quizá le vengan bien ejemplos de otras comunidades en las que el lobo habita.

La Consejería de Desarrollo Rural, Agroganadería y Pesca, de la que depende la dirección general de Ganadería, podría aplicar o animar a los dueños de rebaños y ganaderos con animales que pastan en comunales y campas o montes abiertos a protegerse como lo hacen en diversas zonas de Castilla y León y otras comunidades en las que se van expandiendo las manadas de lobos. Son sistemas fáciles, sencillos, baratos. Solamente se necesita voluntad para llevarlos a cabo y en algunos casos alguna ayuda económica al ganadero. Creo que resultan rentables tanto para la Administración del Principado como para pastores y ganaderos.

Uno de los sistemas es el que emplea Eugenio Rodríguez, el pastor leonés que mencionamos al comienzo de este texto: acompañar a los animales a proteger por mastines y perros carea. Unos defienden y otros conducen a los rebaños en cuanto olfatean el peligro de los depredadores. Cada ejemplar puede costar entre cien y trescientos euros, según los precios de mercado. Cuatro ejemplares pueden vigilar un rebaño durante unos cuantos años.

Construir rediles con alambrada resulta más caro pero asegura una gran defensa para los rebaños, permite al ganadero no perder reses ni recurrir a indemnizaciones y con ese ahorro levantar unos recintos que impidan el asalto de los depredadores. También se puede recurrir a pastores eléctricos, corrales cerrados y hasta a animales que hacen huir al lobo, al perro asilvestrado, al jabalí o al oso, como son los históricos bisontes.

Señalo estos ejemplos porque son numerosas las declaraciones de granjeros y dueños de ganado de Zamora, Palencia, Soria, Burgos que defiende mantienen sus rebaños fuera de peligro. Un sistema con éxito lo muestra el enlace http://www.abrego.info/2019/08/28/vivir-con-lobos-un-modelo-de-gestion-ganadera/. Este mes de septiembre se han celebrado en Burgos jornadas demostrativas de estos métodos preventivos. Quizá así los pastores y ganaderos no tendrían que reiterar sus protestas y vivir con mayor tranquilidad.

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