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Opinión | Sol y sombra

Luis M. Alonso

El llamado doble rasero

Los ERE y la diferente vara de medir de la corrupción en este país

La humanidad suele tener una moral doble: una, que predica y no practica, y otra, que practica pero no predica. Podría aplicársele al socialista Ábalos cuando dice que el caso de los ERE, el de mayor corrupción de los últimos tiempos, afecta a hechos de la pasada década. También el caso Gürtel lo hacía y, sin embargo, pesó como una losa en la suerte de Rajoy. Con él se juzgó la honorabilidad de un partido por unas prácticas indecentes que, puestos a ello, igualmente habrían caducado en la memoria corporativa de Ábalos. Por él, supuestamente, se presentó una moción de censura en el Parlamento para liquidar a un jefe de Gobierno. ¿En qué es diferente ahora señor ministro?

Repasar la hemeroteca de Sánchez es posiblemente perder el tiempo insistiendo sobre la misma piedra pero nos están invitando a que lo hagamos para comprobar lo que decía en relación a las sentencias de sus adversarios y la responsabilidad en ellas de los actuales líderes populares. Pablo Iglesias se ha sumado a la absolución política de los ERE con el entusiasmo del arribista que espera repartirse el botín del futuro gobierno. No hace todavía demasiado bramaba contra la derecha corrupta. El doble rasero, queridos amigos.

Lo que hoy tenemos son dos expresidentes de Andalucía condenados por fraude, y penas de prisión para otros nueve ex altos cargos de la administración socialista. Y no se crean porque si comparamos el tamaño de uno y otro escándalo, el castigo de los ERE parece mucho menor que el del "caso Marea" juzgado en Asturias y que implicó a políticos y funcionarios del Principado.

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