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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Del yoga a la esgrima

Tras la crisis de los "dragones" de Trubia, se le acumulan a Barbón las malas noticias

En Navidad, al presidente del Principado se le acumulan los belenes. Si el Gobierno regional fuera un circo -maldita la gracia que les hará a los ministrines semejante comparación- se diría que al jefe de pista los enanos le crecen a tamaño NBA y los leones se le han ensanchado

Después de la tormenta perfecta que apagará las chimeneas ácidas de las centrales térmicas y del vídeo de primera de la patronal asturiana en el que se vertían verdades como puños, dolorosas evidencias la mayoría de ellas incontestables, ahora caen bombas de neutrones sobre la fábrica de Trubia. Y todos los ojos y todas las súplicas mirando a la ventana del despacho de Barbón, que se queda sin trapecistas y sin domadores. Ironías del destino que, ahora que truena, la fábrica de armamento lleve el nombre de Santa Bárbara. Salvo enmienda del punto de mira, no habrá "dragones" en Trubia: se los han comido las "pirañas".

Más que un beneficio próspero, que el Gobierno de la nación exhiba el mismo color político que el Ejecutivo asturiano se ha convertido para Barbón en un perjuicio o un reparo. Y así, cada grano deviene en divieso. El presidente asturiano va a tener que dejar el yoga y emplearse a fondo en el boxeo o en la esgrima. Y levantar la voz antes de que esta región se convierta en un páramo o en un inmenso geriátrico.

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