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Sarcopenia

La empatía es la única ideología capaz de cambiar el mundo

Me imagino que desconozcan el significado de la palabra sarcopenia. Como otras muchas proviene del griego y es la composición de dos términos: "sarx", que significa carne, y "penia", que significa pobreza, escasez. Es decir, sarcopenia significa literalmente falta de carne, y es un término médico que describe la pérdida de masa de músculo esquelético asociada al envejecimiento. Por eso los viejecitos son ligeros como una pluma, porque pierden músculo, y se convierten en sarcopénicos. Por la misma razón, y dado que el músculo es aproximadamente 18% más denso que la grasa, cuando adelgazamos haciendo deporte, perdiendo grasa y ganando músculo, este efecto se ve reflejado tímidamente en la báscula.

Se preguntarán porque estoy hablando de este tema. Por varias razones. La primera es porque es un tema muy importante en el envejecimiento activo, y hasta hace poco no existían métodos fiables de predicción de la sarcopenia para poder prevenirla y anticiparla. Actualmente el tratamiento se realiza con testosterona y anabolizantes, con los consiguientes efectos secundarios en la salud. La segunda la terminarán descubriendo si terminan este artículo.

La historia comienza hace unos años cuando recibí una llamada en mi despacho de una profesora del Departamento de Morfología y Biología Celular de la Universidad de Oviedo, que gentilmente me invitó a conocer el grupo de investigación que ella dirigía sobre Respuesta Celular al Estrés Oxidativo. Ya saben que la célula es una máquina perfecta, muy compleja y sencilla a la vez. La palabra célula proviene del latín (cella) y significa hueco. La célula con todos sus componentes: el ribosoma, que es la máquina de producción de proteínas; las mitocondrias, que son las calderas que producen la mayor parte de la energía para la actividad celular; el aparato de Golgi que es un centro logístico donde ocurren muchos eventos importantes a nivel celular, con envío de sustancias químicas que sirven para modificar proteínas y grasas; los lisosomas, que son como el estómago de las células...

Ya saben que hoy todo pasa por el estómago y la famosa macrobiota, que son los microorganismos que se ocupan de que todo vaya como un reloj; y que todo empieza en la boca, con lo cual la higiene bucal (lo que uno traga y promete) parece ser una pieza fundamental en la prevención de enfermedades. El estómago es nuestro segundo cerebro, dado que tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa de modo independiente al sistema nervioso central. Quizás alguno de ustedes lo haya experimentado en alguna reunión en la que su estómago parecía comportarse como un independentista catalán (¡banda de botiflers!) En cuanto al estrés oxidativo, son los famosos radicales libres o especies reactivas de oxígeno que se asocian con la aparición de diferentes patologías. Como ven todo es un compromiso: sin oxígeno no hay combustión, y con demasiados radicales libres hay problemas. Pues bien, la profesora que me propuso tal colaboración junto con los hospitales Monte Naranco y Universitario de Albacete, y que ha dado lugar a una nuestras mejores publicaciones en 2019, se llama Ana Coto.

Ana, quiero agradecerte desde aquí tu integridad, no sólo como universitaria, sino como representante político en nuestra autonomía. Como investigadora que eres, sabes que la investigación de calidad y la buena docencia necesita dinero; que un buen sistema nacional de salud público y privado que sea capaz de dar una atención de calidad a una población altamente envejecida necesita medios; que para que una economía basada en empresas que eran altamente tecnológicas en el siglo XIX-XX siga siendo competitiva, necesita de una transformación digital, y que además se apoye a las pequeñas start-ups que quieran asentarse en nuestra región (vengan de donde vengan); que para que las áreas rurales no se vacíen es necesario impulsar la creación de riqueza basada en productos endógenos que fijen población y les otorgue medios dignos de vida en un mundo conectado y global; que para que podamos exportar y competir necesitamos estar conectados por tierra, mar y aire, evitando las obras faraónicas que solo sirven para beneficiar a unos cuantos lobos y lobbies; que para que tengamos los mejores egresados y las mejores titulaciones de futuro necesitamos medios y poder atraer a los mejores docentes e investigadores, y que solo la calidad individual y la competitividad será capaz de cambiar nuestra universidad, altamente endogámica, y terminar con los reinos de taifa; que para que las pensiones sigan pagándose en una región altamente subsidiada es necesario generar riqueza; para que no tengamos que elegir entre tener trabajo y respirar mierda, pagando con nuestra salud, es necesario apoyar el talento? Y podría seguir así rellenando páginas.

Ana, tú sabes como yo, porque no pertenecemos a esa clase de políticos mediocres que se dedican a poner la pinza y a obstruir el progreso, sobre la importancia del cambio y de la mejora continua. Me imagino que lo que has visto en la Junta del Principado te ha dejado alucinada, con penas de todas clases: de inteligencia, de ética, de honradez, de humildad y de templanza. No hay sin embargo sarcopenia entre nuestros señores diputados y diputadas regionales, bien metidos en carne, con salarios competitivos y IPads de última generación para escribir memeces. Algunos de ellos, provenientes del movimiento de los indignados, son sumamente exigentes en el voto positivo, piden la cuadratura del círculo, el mundo utópico inalcanzable que sólo genera desaliento, pero no dudan en unir sus votos en contra junto a posturas de extrema derecha, a la derechona conservadora de la banderona y del tubo de escape, y a los partidos políticos hechos a medida de su creador y de sus lacayos. Estos partidos están abocados a la desaparición, porque los ciudadanos queremos ver avances. Este país necesita más ilustración y menos inquisición.

Todo esto es altamente deplorable, y lastra nuestro futuro. Es importante que los partidos discutan medidas creativas, una por una, para que podamos salir de este vórtice en el que estamos asentados; y que los diputados den ejemplo y mantengan la importancia de la palabra dada como antaño, cuando dos amigos de mi abuelo, que eran los propietarios de Muebles Fini y del bar Goyás, le prestaron dinero para que pudiésemos adelantar las arras en la compra de un piso mientras vendíamos el nuestro. Como documento, simplemente la palabra y un apretón de manos. Somos aquello que representamos, ni más ni menos.

¡Larga vida a aquellos que son fieles a lo que prometen en beneficio de todos! Ninguno de mis hijos se llama Diego. ¡Dije, digo, y seguiré diciendo!

Curiosidad: 2020 es la suma de los cuadrados de cuatro números primos consecutivos:

2020=17^2+19^2+23^3+29^. ¡Gran año!

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