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Rebelémonos

La exposición de la artista asturiana Chechu Álava en el Museo Thyssen Bornemisza

Siempre ha habido mujeres adelantadas a su tiempo que se han enfrentado a los límites de su época y han permitido así que las que llegaban después tuvieran el camino más allanado, más fácil de transitar. Fueron rebeldes Simone de Beauvoir, Sylvia Plath, Hannah Arendt, Marga Gil Roësset, Colette? Mujeres que avanzaron en las letras, el pensamiento, la política, las artes o la música, en un contexto que las despreciaba y silenciaba sólo por el hecho de ser mujeres. No estamos muy lejos de aquellos polvos si nos fijamos en estos lodos que analizan la conformación de un gobierno en un país como España por lo que llevan puesto sus políticas, o las crónicas que relatan un evento de cine burlándose del aspecto físico de las actrices que acuden. Las mujeres y nuestros cuerpos son siempre ese campo de batalla que decía Barbara Kruger.

Ahora, en uno de los museos más destacados del panorama nacional, en el Museo Thyssen Bornemisza, se presenta la obra de una asturiana también adelantada y célebre, con una pintura mágica y llena de mensaje: Chechu Álava (Piedras Blancas, 1973) retrata a estas mujeres rebeldes con un estilo que es propio, con un halo de misterio y cercanía de una pintura velada, enigmática, feminista. Álava reivindica no solo a los nombres propios sino a todas las Frida Kahlo, Lee Miller y Venus que somos todas. En un guiño propio de rebeldía, incluye a Freud entre estas mujeres como un gesto de justicia poética, enfrentado a todas esas mujeres a las que él hubiera minusvalorado. La sororidad, ese cariño, apoyo y respeto entre mujeres, es el nexo que une a todas estas obras de Álava que, bajo el comisariado de otra feminista, la profesora Rocío de la Villa, presenta una exposición que reivindica la rebeldía. Con los tiempos que corren no viene mal recordar a estas mujeres que desde principios de siglo lucharon por ellas y por todas. En pleno 2020 y con el auge de movimientos represivos y machistas, nos queda rebelarnos, unirnos para no dejar que nos muevan ni medio paso atrás.

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