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Pedro de Silva

Una prórroga que es de agradecer

Cabría pensar que la escultura de Jaume Plensa que ocupa la esquina noble de la plaza de Colón, en Madrid, ha deconstruido el espacio alegórico en honor del Descubrimiento. Sin embargo, lo que ha hecho es transfigurarlo, diluir su pesantez física e histórica para darle una inesperada transparencia y provisionalidad. "Julia", la obra cedida por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson (ahora con prórroga durante 2020), impone su enigmática belleza, que agota su significado en sí misma, rompiendo amarras del conjunto que la hospeda, pero a la vez jalándolo a otro plano, como Campanilla en el barco de Peter Pan. Los grandes volúmenes de la plaza, el titanismo escultórico de Joaquín Vaquero Turcios, dejan de formar parte del paisaje consabido para hacerse otra vez evidentes. Un ejemplo de redención y puesta al día por el arte de un espacio que, aun siendo brillante, parecía amortizado.

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