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Tino Pertierra

Solo será un minuto

Tino Pertierra

La sabiduría de la ignorancia

Manuel: "Recuerdo que en mi juventud tenía respuesta para todo. Incluso cuando no había preguntas. La insolente arrogancia de la ignorancia, ya sabes. Disculpable por la falta de experiencia, por la debilidad del bagaje vital.

Era el mejor dando consejos que yo nunca seguiría y en medio minuto podía diagnosticar los males de los demás para darles una receta rápida y tajante sobre la medicina más adecuada para su curación.

Problemas amorosos a mí. Los conflictos laborales eran mi especialidad. Y mis hermanos disponían de un asesor desinteresado para resolver conflictos con hijos, parejas y amistades.

De haber cobrado por cada consulta sería rico.

Era una especie de confesor sin alzacuellos. Un psicoanalista sin diván. Un coach sin libro ni crecepelo que vender. No tenía problemas en explorar las zonas erróneas ajenas, pero me resultaba imposible acceder a las mías. No es que tuviera miedo a hacerlo. Simplemente no era consciente de su existencia. Y de su insistencia. Llegó un momento en que me aburrí de mi labor consultiva. Por un lado, me decepcionaba que casi nadie me hiciera caso. Sé que no es fácil asumir culpas y errores, y menos si te los hace visibles alguien que no te juzga, que simplemente ve baches y recomienda taparlos en lugar de esquivarlos.

Y, por otro, me fastidiaba que a menudo terminaba recibiendo reproches en lugar de gratitud. No fue una ni dos las veces que una pareja de amigos cuya crisis y ruptura había seguido desde posiciones privilegiadas aceptando mi papel de hombro en el que llorar me retiró el saludo cuando se reconcilió gracias a mí y a mis sugerencias, que intentaban ser ecuánimes.

Y no es divertido jugar con quienes no aprenden de sus fallos y tiran el tablero. Ahora todo eso es pasado. Observo y escucho y callo. Cada uno es libre de equivocarse como quiera y no seré yo quien dé respuestas cuando ni siquiera conozco las preguntas. Me di un consejo por fin. Cuando te pidan uno responde: no sé. Esa es mi forma de entender la sabiduría. No soy cura ni político ni médico. Que cada fallo aguante su pena".

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