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Una lección magistral

En una entrevista que publicó este periódico el pasado 26 de marzo, López Otín dice: "Soy científico, pero mi especialidad no es la epidemiología, aunque me formé en el estudio de los virus con maestros como Margarita Salas y Eladio Viñuela. Puedo entender lo que está pasando, aunque mi opinión no puede tomarse como la de un experto."

Es una lección magistral para los miles de expertos de pacotilla que cada día inundan nuestras redes sociales y los medios de comunicación, con opiniones y consejos sin ninguna base científica, para los que hablan de oídas tan solemne como estúpidamente, para los que son expertos hoy en coronavirus y mañana lo serán en lo que se tercie, como ayer lo fueron de los más diversos temas. Si hablamos de quienes propagan bulos, opiniones, audios, videos, todos ellos de supuestos médicos, sanitarios, transportistas, todos ellos falsos y todos ellos tendenciosos, habría que hacer distinciones. Por una parte habría que hablar de quienes están en el inicio de estos bulos. Es fácil encontrar el origen, está en los cientos de cuentas falsas controladas por los aparatos de propaganda de diversos partidos, que son creadas con el único objeto de confundir a una opinión pública, que dicho sea de paso, en muchos casos, está deseando que la confundan y que al rebufo de todo este ruido va arrimando el ascua a su sardina, porque es curioso que quienes multiplican en las redes estos bulos, son, a menudo, más inteligentes que lo que transmiten y saben a lo que están contribuyendo, y quieren contribuir a ello.

Pero hay un número importante de personas que forman parte del juego, y lo hacen sin ninguna doble intención, son los que multiplican estas historias creyendo que están aportando algo a la sociedad, que lo hacen por solidaridad, a ellos me gustaría dirigirme, porque a los otros no tiene ningún sentido, para decirles que la mayor parte de lo que aparece en las redes es basura, que si hubiera remedios mágicos para el virus, ningún gobierno, por muy estúpido que fuera los desecharía, que esos audios o videos de supuestos profesionales de distintas ramas, huelen a cuerno quemado nada mas abrirlos, que es más fácil de lo que parece comprobar su falsedad, que cuando te piden que compartas un video "antes de que lo censuren" o cuando te dicen que lo hagas con una noticia "que no saldrá en ningún periódico ni en la televisión" te están engañando, que el hecho de que los afectados no lo desmientan no significa que lo admitan, no darían abasto y que si propagas una mentira, mientes tú, que a estos mentirosos profesionales, cualquier cosa les sirve para conseguir su objetivo, para crear ruido mediático, para poner palos en las ruedas, para repetir una mentira tantas veces que acaba convirtiéndose en verdad virtual. Si realmente quieres colaborar, no malgastes tu solidaridad repitiendo falsedades, hay muchas cosas en qué utilizarla.

López Otín termina la entrevista con otra lección: "Quizás, en la nueva era que surja, aprenderemos que nuestra principal vulnerabilidad no es un virus, es la ignorancia. No se trata de saber todo, es desconocer lo que nos hace mejores"

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