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Virus y recesión

De la demagogia femiizquierdista al impacto económico significativo

Coronavirus: Acabamos marzo con España en el podio negativo entre 200 naciones: tercera en casos, segunda en muertes (más de 8.000) y primera en casos graves (con 5.600, más que Italia y EE UU a martes 31). Durante el puente de Carnaval han seguido llegando sin control alguno cientos de vuelos desde Milán y Venecia, cuando ya sabían que se había suspendido el Carnaval de Venecia por la epidemia. Y el 8 de marzo han estado alentando a acudir a decenas de manifestaciones masivas feministas, estando ya advertidos de que ello propagaría gravemente el contagio del virus. No pueden alegar desconocimiento, pues han decidido conscientemente priorizar el panfleto ideológico y las consignas partidistas sobre la cruda realidad y la salud de las personas. La mujer en España no está sin derechos ni oprimida, y tenemos uno de los índices de homicidios más bajos del mundo (en Venezuela, 16.000 anuales). ¿Ha merecido la pena toda esta demagogia femiizquierdista? Con razón dice el refrán: mejor prevenir que curar.

Antes de conocer, según la evolución de las próximas semanas, la incidencia económica del coronavirus, se ha entrado además en una subasta populista de megacifras. Si el PP pedía 100.000 millones de gasto, el PSOE ha respondido con: pues movilizaremos 200.000. Podría salir Podemos pidiendo 300.000 millones. Que las cifras estén tan redondeadas ya da idea de su inexactitud. No están hablando, evaluadas las consecuencias y necesidades, de gastar 56.000 o 67.000 millones. Tampoco sabemos de dónde salen ni quién lo va a pagar. Poco se ha dicho de las ayudas a autónomos y comerciantes. En cuanto a los alquileres, bien está aplazarlos en casos graves, pero ¿y los propietarios para quienes el cobro del alquiler sea una parte importante de sus ingresos? Y eso de "Prohibido despedir" suena muy bien superficialmente, pero en el fondo no le transforma a una empresa sin ingresos las pérdidas en ganancias. Sin flexibilidad laboral le puede abocar a la quiebra y multiplicar más los desempleados.

En el ámbito educativo la Universidad de Oviedo se ha apresurado a anunciar ya (¿por qué no a finales de abril?) el final de curso académico en aulas, suponemos en sintonía con el Ministerio nacional, la Consejería asturiana y las demás universidades, lo que arrastrará a otros niveles de enseñanza. Podrían haber esperado a los datos del tercer Estado de Alarma -en el caso dudoso de que no se necesitara un cuarto- para valorar si se podría retomar la actividad académica presencial hacia mediados o finales de mayo. Con respecto a la economía asturiana, el impacto va a ser más o menos grande dependiendo de cuántas semanas cierren los comercios, la construcción y la industria. Eso se añade a que somos una región con baja población activa, muchos ancianos, altos impuestos, y la región española donde menos ha crecido el PIB durante el siglo XXI. ¿Seguirán empeñados después de esta tempestad en la descarbonización exprés? ¿Cómo va a afectar el parón presupuestario a nuestras grandes infraestructuras pendientes?

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