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Mezclilla

Carmen Gómez Ojea

Romance

Después de ardores, fríos, fervores, descubrí mis pies inflamados como pezuñas porcinas y me los calcé con calcetines livianos y comencé a cantar en plena calle el romance de Gerineldo y la infanta:

Gerineldo, Gerineldo, paje del rey más querido,

quién te tuviera esta noche en mi jardín florecido.

Válgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo.

Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo.

No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.

Y entre las doce y la una cumpliré lo prometido.

La media noche ya es pasada y Gerineldo no ha venido a cumplir lo prometido y por eso con rabia y dolor lo maldigo.

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