Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José María de Loma

Alegría

El último libro de Manuel Vilas

Para celebrar que ya se podía ir a la playa, me quedé en la cama hasta las once, leyendo "Alegría", novela finalista del premio Planeta, de Manuel Vilas. Leía una escena en la que Vilas estaba en Chicago, de madrugada, a once grados bajo cero, parado en un puente, sopensando

Así son a veces los días, que empiezan con un buen libro que no es una alegría y continúan con la no alegría de darte un capricho, a resultas de lo cual tienes ochenta o cien euros ahorrados o no gastados o intactos, que ahí siguen hoy, un día después, lo cual es una gran alegría e incluso una felicidad, dado que puedo emplearlos en almorzar con mi familia este fin de semana. Aunque yo lo quiero es ir a Chicago, cosa que tardaré en hacer a no ser que repita el método de ahorro que he patentado o que me toque la lotería y que levanten las restricciones a la movilidad. Tal vez cuando pueda ir ya no haga frío y entonces yo vaya a un puente no a imaginar la muerte y sí la vida. Rascacielos relucientes. Lagos con pinos en la orilla. El regalo del sol brioso. Y tal vez mientras esté en el puente haya un señor de Chicago pensando en ir a mi ciudad. O alguien planeando desde la cama, a las once, en mi ciudad, como sería redactar una novela sobre Chicago. O calibrando ir a un centro comercial a comprarse la novela finalista del Planeta. O sea, darse una alegría.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats