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El gusto es mío

Sobre el nuevo libro de Pepe Monteserín, "Con mucho busto"

Sé que lo hacen, críticos que no han leído el libro y se explayan. Es una osadía, para hablar de una cosa, de lo que sea, de un vino o un libro, si no se bebe o no se lee, lo mejor es bloquear la entrada de moscas en la cavidad bucal. Trasgredo la norma, no debiera, pero lo haré, lo entenderán. Cayó convenientemente en mis manos la última obra de Pepe Monteserín: "Con mucho busto". Un libro de 21 x 30 x 5, que ronda los 4 kilogramos, son 825 páginas, confiesa su autor que se agavillan en sus páginas medio millón de palabras, 3.500 fotos hacen compañía al texto. No dispongo de un tiempo prudencial que me permita culminar su lectura a satisfacción y, sin embargo, me apremia decir algo del libro. De Pepe está todo dicho: "Es un genio". Y este libro me atrevo a asegurar que es su última gran genialidad. Lo que trata Pepe siempre es de peso; de cómo lo dice, también; y aquí el peso añadido es el físico del formato necesario. Después de varios pases, adelante y atrás, os diré que es lo más parecido a una tarta de chocolate delante de la que babeas por las ganas de hincarle el diente.

Hace cinco años, más o menos, recibí una llamada de mi amigo Pepe, me pregunta si tengo alguna foto al lado de alguna escultura de escritor o escritora, importante o no, con estatua, eso sí. Con la mente vacía, me despedí. Me preguntó la mi Geli quién llamaba, nada, le dije, cosas de Monteserín. El caso es que encontré una foto con una estatua alegórica de Kafka y otra en Ujiji (Tanzania) con Livingstone y Stanley. Allá se fueron. Y las cosas de Monteserín, ajenas a los sacos rotos por donde escapan intenciones sin materializar, se materializaron: "Con mucho busto". Aludo de nuevo a los críticos y a su afán de clasificar y categorizar lo que se escribe, en este caso los desafío, o le dan al neologismo o que digan cómo describen una recopilación de 3.500 fotos de esculturas de escritores o escritoras (301 autores) al lado del fotógrafo, amigo las más de las veces del padre de la criatura, con reseñas biográficas del inmortalizado en piedra o bronce, también del autor de la escultura, textos de unos y obras de otros, ubicación y cómo llegar, anécdotas, y las sustanciosas anotaciones con el marchamo Monteserín que engrasan la lectura con una sátira benévola. ¿Enciclopedia biobustográfica? Acabó de soltar una parida. El libro de Pepe es un trabajo de la madre que lo pario, de tiempo y horas, de quemarse las pestañas con el flexo, un trabajo que preciso del arte de Marivi y Helios, ediciones Luna de Abajo, que aceptaron el reto Monteserín y sacaron a la luz la gran ocurrencia del autor en formato obra de arte. ¡Que lo disfruten!

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