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Socavar la monarquía

Del aplauso a Pedro Sánchez a las declaraciones de la ministra de Igualdad sobre el Rey emérito

Yo no sé si Sánchez se merece el aplauso de sus ministros a la vuelta de estos días de escucha activa o el acuerdo supondrá en otoño una bajada de pensiones y de sueldos de funcionarios, como ya ocurrió en ocasión sociata de infausto recuerdo. En todo caso, aunque poco entusiasta del presidente, me alegraría muchísimo que la ovación fuera merecida, porque lo que es bueno para España es bueno para todos, al contrario de lo que opina Torra, ese locatis que pretendía que los españoles visitaran Cataluña hace poco pero ayer no más intentaba echar a los Reyes, ciudadanos ejemplares que en estos momentos, para muchos como yo, representan la estabilidad, el compromiso ante la adversidad y la imparcialidad de una Jefatura de Estado al margen de partidismos.

Conmueve ese pasillo al presi, que no sé si lo ha tenido el Madrid, y se comprende, por su muchito de alivio y su aun más de propaganda. Todos los ministros están uncidos al carro de Sánchez, y la lealtad importa. Y aunque no he visto en las imágenes a la ministra de desigualdad, esa señora a la que importan un bledo los comentarios machistas de su esposo y que ostenta su cargo precisamente por ser mujer de su marido, supongo que aplaudiría también. Por eso indigna que ella como él, con ocasión o sin ella, actúe con tantísima deslealtad contra el Rey, Jefe del Estado de cuyo gobierno forma parte, y al cual debió prometer lealtad cuando aceptó tal responsabilidad.

Bocachanclas llaman en mi tierra a quien padece de incontinencia verbal y de prudencia. A toda una ministra se le debería exigir un nivelito superior al de utilizar cualquier acto al que acude como tal para repetir su discurso partidista, sectario y cansino. Claro que si todo un presidente califica de informaciones inquietantes las declaraciones de solo una parte contra el Rey emérito que todavía no tiene posibilidad de defenderse, sin afirmar ante todo la preceptiva presunción de inocencia, ¿qué podríamos esperar de esos republicanos feroces que han entrado en el gobierno con el objetivo, entre otros, de socavar la monarquía?

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