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EL CLUB DE LOS VIERNES

¿Más intervencionismo estatal?

Los críticos con el capitalismo proponen mayor intromisión de lo público en el ámbito privado

Es habitual oír voces de intelectuales, pensadores, y no digamos de políticos de izquierda, que dicen que hay que incrementar el papel del Estado recuperar su capacidad y conseguir un Estado social.

Uno forma sería incrementar el gasto en sanidad pública y evitar que se colabore con la sanidad privada. La intención es que esta sea residual, que la usen solo los "ricos". En los años setenta y ochenta del siglo pasado la izquierda tenía un comportamiento más ético y vivía un poco más conforme a su concepción del mundo. Pero hoy, muchos de sus dirigentes acuden a la sanidad privada al mismo tiempo que la critican.

Otra forma de aumentar la intervención estatal sería dejar de externalizar o subcontratar actividades al sector privado. La izquierda cree que es mejor que lo haga todo el Estado. Es otra contradicción: los ayuntamientos o diputaciones gobernados por la izquierda son los que más encargan trabajos a lo privado. Subcontratan la recogida de basuras, el tratamiento y distribución del agua, el servicio de asistencia a domicilio, los monitores de piscinas, mantenimiento de jardines, etc. Son unos hipócritas. Es que la misma izquierda es consciente de que el sector privado es más eficiente y gestiona mejor. Si todo lo hiciese la Administración Pública tendría que cobrarnos tres veces más por el IBI, la viñeta, licencias y tasas.

Aprovechan también para criticar el "neoliberalismo". Acepto que nada es perfecto y puede que en el capitalismo internacional sea excesivo el rol de las finanzas. Pero eso no sería posible sin la emisión alocada de dinero por parte de los bancos centrales. Es decir que, en todo caso, sería el sector público el que propicia el avance de las finanzas. No solo Reagan y Thatcher pusieron en marcha políticas para aumentar la competencia y el papel del sector privado. También lo hicieron los socialdemócratas Clinton (gobierno en EEUU entre 1993 y 2001) y Tony Blair (gobierno en Reino Unido entre 1997 y 2007). Hay fallos que hay que corregir, pero el capitalismo tiene ventajas: saca de la pobreza a millones de personas cada año, no sufrimos inflación (impuesto a los pobres) y la competencia permite la innovación, con bienes que favorecen a millones, como todo el mundo "low cost".

Con mayor intervencionismo se aumenta el gasto público. Dicen que en España hay margen para incrementarlo, puesto que hay menos presión fiscal que en la UE. España recauda un 11% menos que la media de la UE sobre PIB porque tiene el doble de paro, empresas mucho más pequeñas y débiles y más economía sumergida. O sea, el esfuerzo fiscal de una mayor subida del gasto público recaerá sobre los que están pagando impuestos ahora. Eso implicaría más dificultades para las empresas, en particular para la industria electrointensiva. Son las decisiones políticas las que ahuyentan y perjudican a las empresas.

El fin último de la izquierda es cambiar el modelo económico. Que no nos confundan: el capitalismo es el modelo que mejor se adapta a nuestra condición antropológica; velamos primero por nuestros intereses individuales y familiares, pero el amor propio que nos lleva a esas prioridades, al mismo tiempo también ayuda al prójimo. Hace 240 años ya lo escribió Adam Smith, pero la izquierda aún no lo comprende.

La desigualdad no es inherente al capitalismo, es inherente a la condición humana. No hagamos caso a los cantos de sirena de la colectivización. En las pequeñas sociedades y asociaciones, nadie se queda atrás porque todos trabajan, pero otra cosa es una nación como España, con 47 millones de habitantes, seguro que aquí ya hay abusos. Que no te engañen.

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