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Semíramis González

Romper una lanza por nuestra juventud

Las acusaciones a los adolescentes por las normas contra la pandemia

A nadie nos gusta que nos metan en el mismo saco de quienes no cumplen, de quienes se saltan las reglas. Si una persona adulta aparece en las noticias junto a otras, bebiendo en la hora del toque de queda, sin mascarilla y con más gente de la permitida, ¿verdad que nos indignaríamos si dijeran que “todos los adultos son irresponsables”? Pues algo parecido deberíamos pensar al hablar de “la juventud” o “los adolescentes”. Ni son el problema ni son una mayoría de los que incumplen. Rompamos una lanza a favor de esos jóvenes porque les prometimos un futuro profesional de seguridad si estudiaban mucho y trabajaban con constancia y se han encontrado con precariedad y desempleo, con un futuro incierto en muchos campos y con promesas que no van a cumplirse. Les dejamos un planeta enfermo sobre el que se lanzaron a las calles de todo el mundo a reclamarnos, sí, a nosotros, a los adultos. También inundaron las calles cuando les vendimos lo que Amelia Valcárcel llama “el espejismo de la igualdad” y resultó que había que corregir a la justicia y gritar que lo que consideraban abuso era, en realidad, violación. Todo esto nos lo han enseñado los y las jóvenes, cansados de un presente incierto pero motivados por no dejar de luchar. ¿Se acuerdan que hace años les llamaban “ni-nis” (que ni estudiaban ni trabajaban)? Qué injusto es aplicar adjetivos al otro sin pensar en los que deberíamos aplicarnos a nosotros, a los adultos. Esos jóvenes son la brújula donde mirarnos, todos tuvimos sus años, quizá por eso nos resulte tan fácil acusar. Yo rompo una lanza a favor de esas chicas y chicos que limpian las calles en Logroño, que llenan las calles y nos exigen responsabilidad por el planeta enfermo que habitamos, que nos recuerdan que por la igualdad aún nos queda mucho por hacer.

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