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Luis M Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

El despropósito educativo

La famosa ley Celaá puede que sea producto de las circunstancias pero no del azar. No hemos llegado hasta aquí por casualidad sino por una falta de consenso educativo preocupante e ideologizada que ha contribuido enormemente al fracaso colectivo de un país. No existe caso comparable en ninguna sociedad civilizada

En realidad la ley Celaá es el ejemplo que mejor se acompasa con la situación: el momento Adriana Lastra, por resumirlo de alguna manera. Escasa sustancia pedagógica, menos castellano, freno a la libertad para elegir una enseñanza concertada, vía libre a las comunidades autónomicas para ejercer la singularidad propia arrinconando a la lengua en la que todos nos entendemos y mayoritariamente nos formamos, supresión de la exigencia académica, exaltación del suspenso y abolición del mérito, fuera las reválidas, menos memorización y más autoestima hacia los alumnos que no se esfuerzan pero se sienten víctimas del rigor educativo, y exclusión de la asignatura ética para fomentar los “valores” que la secta de turno se encargará de difundir cuando lo considere oportuno. Así, a grandes rasgos, es la llamada Lomloe que nace de la nueva fractura nacional y para que no decaiga la desdicha que estamos viviendo.

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