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Con el PP volverá la libertad

Contra la ley Celaá, marca de la casa socialista-comunista

Este pretende ser un artículo de esperanza, con el Partido Popular volverá la libertad, también a la educación. La ley Celaá es una ley marca de la casa socialista-comunista, llena de imposiciones, sectarismo y de cercenamiento de la libertad, carente de diálogo y de consenso.

Su tramitación ya dejó claro su orientación, se inició en pleno estado de alarma, el plazo de presentación de las enmiendas también fue durante el estado de alarma, el proyecto no fue informado por el Consejo de Estado, la ponencia de la ley en comisión se ha llevado a puerta cerrada y no ha habido comparecencias de expertos y representantes de la comunidad educativa que informaran y asesoraran a la Comisión de Educación (50 expertos en la LOMCE, por ejemplo). El Partido Popular además de la enmienda a la totalidad, presentó 156 enmiendas parciales. La mejor herencia que les vamos a dejar a nuestros hijos es la educación que les demos. Ello será la base de su crecimiento, su éxito y de un futuro próspero. Esta ley ataca esa primera herencia de padres a hijos. La decisión de elegir el centro educativo les lleva muchos meses a los padres cuando tienen que comenzar sus hijos la vida escolar. Nadie tiene que decidir por ti lo que tú quieres para ellos, porque a ti no te guía otra decisión que no sea lo mejor para su futuro. Y esa decisión está en tu libertad de elegir un colegio público, concertado o privado. La ley Celaá decide por ti, es inadmisible, o como dice Podemos “te asigna centro educativo”. Y si tú hijo necesita una educación especial, tú preocupación se acrecienta exponencialmente. Sabes que la dedicación y atención que requiere la educación especial necesitará cada día de más medios y no de recortes como marca esta ley ya aprobada. En la disposición adicional cuarta se prevé el cierre efectivo de los centros de educación especial, negándose a retirar esta disposición que regula su planificación.

Me podría extender en que no da respuesta a los desafíos de las nuevas generaciones, que no configura un sistema moderno y flexible que permita homologar nuestro sistema educativo con los de nuestro entorno o que debilita la alta inspección educativa, fundamental para la calidad del sistema.

Pero me voy a detener en nuestro idioma: el español. Una lengua que hablan más de 600 millones de personas, el 8% de la población mundial es hispano parlante, y que no puede ser menospreciada en su cuna. Incluso la Real Academia de la Lengua ha salido en contra de este texto legislativo. Se trata de una estupidez como dice Vargas Llosa pero que además alberga oscuros fines sectarios detrás: desestructurar nuestro país a través del ataque a nuestra lengua, que es atacar a nuestra cultura e historia. Y supone además una desvertebración del sistema educativo español.

Hacer desaparecer el castellano como lengua vehicular del sistema educativo y renunciar completamente a las competencias del Estado en materia educativa es un salto al vacío sin retorno de desastrosas consecuencias en el futuro. Se deja en manos de las comunidades autónomas las competencias que la Constitución le atribuye al Estado, destinándonos a una mezcla de reinos de taifas y torres de babel. Dependiendo de la comunidad autónoma en la que vivas tendrás mejores posibilidades de futuro en tu vida o mucho peores. El Partido Popular revertirá esta situación en cuanto vuelva al Gobierno. Podéis tener la completa seguridad de que está ley será derogada como una de las primeras medidas, si no es anulada por el propio Tribunal Constitucional. Garantizaremos el derecho de los padres a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos en el marco de los principios constitucionales, garantizaremos la existencia, calidad y gratuidad de los centros de educación espacial y garantizaremos algo tan obvio como que la utilización en la enseñanza de la lengua castellana no sea motivo de discriminación.

Lo merecen las siguientes generaciones, a ellos nos debemos todos y por ellas deberíamos trabajar todos juntos como primer acicate. Pero no trabajar para aleccionarlas, trabajar para enseñarlas a pensar, razonar, decidir y crecer en libertad.

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