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Millas

El trasluz

Juan José Millás

¡Cuidado!

Cuando habla el “entorno” de Juan Carlos I, quién habla: ¿un primo, un sobrino, un amigo, alguien que pasaba por allí? Admitimos con una naturalidad pasmosa que el “entorno” del rey emérito se manifieste sin preguntarnos por qué no se manifiesta él directamente. Preguntémonoslo: ¿Por qué? Quizá porque él no

Me pregunto a qué se dedica el “entorno” de Juan Carlos cuando no tiene que defenderlo de nada. No entorna todo el día, supongo. Otra cosa que me pregunto es cómo se presenta el “entorno” a un periódico cuando llama para negar esto o lo otro.

–Mire, soy el “entorno” de Juan Carlos I y le llamaba para decirle que él no tiene una cuenta en New Jersey.

–¿Y por qué no llama él o un director de comunicación acreditado, con nombre y apellidos?

–¿Y de qué íbamos a vivir entonces los entornos?

Los entornos, quizá, cobran. Tal vez estamos hablando de una profesión que no se estudia. Si yo fuera el decano de una facultad de comunicación, inauguraría, si no una cátedra de Entorno, un máster al menos, para dotarlo de un poco de dignidad.

Y sería un éxito, pues a partir de subsecretario, en la administración, todos tienen entorno. En el mundo de las finanzas, disponen de él a partir del sexto o del sétimo piso del inmueble de oficinas. Si no tienes “entorno”, no eres nadie. En caso de poseerlo, yo lo utilizaría para atender a mi madre, que me llama todos los días (y eso que está muerta) para decirme, como cuando vivía, que lleve cuidado.

– ¿Cuidado con qué? –le pregunto.

–Cuidado en general –responde antes de colgar.

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