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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Un conflicto para llegar a buen puerto

En épocas de carencia en las relaciones humanas pero también en las comerciales por culpa de la pandemia, exportar importa mucho. O sea, que resulta de la máxima importancia que las empresas asturianas que trasladan sus productos por vía marítima a los mercados internacionales desde El Musel consigan llevar sus mercancías al destino en tiempo y forma en una época convulsa en que los ingresos han menguado. Existe malestar entre el empresariado regional por los atascos portuarios a cuenta del desvío a las dársenas gijoneses de mercancías que partían del puerto de Bilbao, al que una huelga de la estiba obliga a buscar muelles cercanos.

La terminal de contenedores de El Musel, un puerto eminentemente granelero que en los últimos años ha hecho notables esfuerzos para mejorar los tráficos contenerizados, hasta el punto de haberlos triplicado en la última década, sufre en las últimas semanas un colapso por culpa del conflicto laboral en Bilbao, incapaz de asumir el notable incremento de la carga de trabajo. La Autoridad Portuaria ha apretado las clavijas a la concesionaria de la terminal, consiguiendo mejoras que han ayudado a paliar la situación, pero al tratarse de una concesión las manos están atadas. Constan los desvelos del presidente Lourido para resolver este asunto, que habrá que hacer más.

La huelga de la estiba bilbaína, que dura ya cincuenta días, se convirtió en oportunidad para Gijón por el desvío de tráficos, pero no puede acabar generando un contratiempo a los clientes habituales de El Musel, en algunos casos empresas de bebidas y agroalimentarias que tienen que surtir a los mercados navideños y que se juegan mucho en estos meses.

Un puerto es un cruce de caminos y también de intereses, en ocasiones contrapuestos. Pero las exportaciones asturianas no tienen que ser paganas del enfrentamiento en Bilbao de los estibadores con su Autoridad Portuaria. Las empresas de esta región no pueden perder imagen ante sus clientes por culpa de un conflicto externo que ni les va ni les viene.

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