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Pedro de Silva

Haciendo virtud de la necesidad

Admitamos que no se puede tener todo, y cierto espíritu cainita que habita en los españoles tiene que disponer de algún cauce de expresión, para que no estalle el genio. Puesto que ningún partido cuestiona seriamente el sistema, y la Constitución de 1978 sigue ahí, sosteniendo la valla y la casa, o sea, puesto que el perímetro de nuestra convivencia mal que bien aguanta, debemos asumir que la inevitable dialéctica interna se polarice en algunas cuestiones, como la de la educación. Es de veras triste que desde la Constitución que hizo el marco jamás se haya logrado un consenso en materia educativa, pero, repito, todo no se puede tener. Se han acabado cruzando ahí muchas controversias, la de la igualdad social, la del modelo educativo, la lingüística y la religiosa. Si hubiera un consenso en este nudo de conflictos a lo mejor habría que empezar a preocuparse por el pluralismo.

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