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Maxi Rodriguez

Parando en Villalpando

Maxi Rodríguez

El reencuentro

En otra Liga...

El reencuentro

El reencuentro

–Quinocho.

–¡Diego, gallu!

–Entonces... era verdad...

–¿El qué?

–¿Podemos volver a…?

–La bola empieza a rodar, la tocas, la pisas y... no tienes edad.

–¡Qué grande sos! La pelota te buscaba siempre a vos.

–Sí, ho.

–Por ahí me rebotaba de casualidad a mí...

–Sí, home, sí.

–Y me quedaba mano a mano con el arquero. ¡Quini, hiciste goles a todos!

–Yo metía goles, tú hacías magia.

–Y para cabecear eras siempre el mejor ubicado.

–Bueno, oye, tú, si ibas apurado, cabeceabas con la mano jajaja.

–¡Jejeje! Por cierto, che... ¿Y la mano de Dios dónde...?

–¡Chisst! No digas nada, aquí, por no haber, no hay ni VAR.

–¡Jejeje! Cuando llegué a Barcelona me cagaba de la risa con vos.

–¡Venga, prepárate a centrar!

–Vienes corriendo desde mitad de cancha y te tiras en plancha. ¿No?

–Coño, cómo lo sabes.

–Nos tenía prohibido entrenar eso Udo Lattek.

–Ya, Pelusina, pero ahora lo de lesionarnos ya… ¡jajaja!

–¡Dale, pelotudo!

–Además tenemos a Susi de porteru, que ye mejor que Urruti.

–Ajá. ¡Tenés a tu hermano acá!

–Sí, ho. Verás qué ambientazu. En cuanto empecemos a pelotear seguro que aparecen Cruyff, Preciado, Robinson y todos esos.

–Dale. Pero luego me las pico que tengo que ver a Tota y Chitoro.

–¿A quién?

–Mis viejitos. Tendré bronca por cagarla tanto desde que partí de Fiorito.

–¿Tú? ¡Pero si yes un ídolo mundial!

–Ya, pero...

–¡El mejor de todos los tiempos!

–Dentro de la cancha, Quini. Afuera, la pasé mal. Ni en pedo estaba preparado para esto. Viven de ti pero no te cuidan, ¿sabés? La cagué. Mal. Remal.

–Todos la cagamos, más o menos. Nos endiosan pero no sabemos, no podemos, ser ejemplares.

–Vos sos grande, Quini, hasta cuando te rompieron las bolas supiste perdonar.

–Tú, amigo, te salvaste de la miseria con una pelota. Hiciste feliz a mucha gente.

–Ya. Pero a otra…

–Ah. Eso está ahí todo, Dieguín. Ahí tienen todos los archivos.

–¿Dónde?

–¡En la nube, joder! ¿Dónde va a ser?

–Pero...

–Venga, Pelusa, que tengo que practicar con la zurda.

–Cuando le dabas de zurda lo hacías mejor que un zurdo. Y cuando te quedaba para la derecha lo hacías mejor que un diestro.

–Sí, ho. A ver si va a resultar que el bueno era yo. Lo tuyo sí que tiene mérito.

–¿El qué? ¿Ganarle al mundo con un balón?

–No. Que los argentinos guarden un minutu de silencio, eso tien mérito. ¡Jajaja!

–¡Qué grande, Quinocho! Entonces, era verdad…

–¿El qué?

–Volver a la cancha, que me sueñen acá.

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