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En corto y por derecho

Arturo Román

De tapadillo

Sobre una ministra que no da la cara, otra que pone la suya y una reunión sin luz ni taquígrafos

Todos los pájaros comen trigo y todo lo paga el pobre gorrión. Con la aprobación del estatuto de las empresas electrointensivas el Ministerio de Industria de Reyes Maroto ha logrado la proeza de convertirse en el saco de los golpes de la sociedad asturiana. De los empresarios a los sindicatos, de los partidos de la derecha a los de la izquierda. Ministerio que se ha puesto en la diana, ya que fue el propio secretario general de Industria, Raúl Blanco, quien salió a dar la cara por el estatuto electrointensivo, cuando la responsabilidad en esta materia recae en el Ministerio para la Transición Ecológica de la vicepresidenta Teresa Ribera.

Quien viaja a Bruselas para negociar no es Maroto, sino Ribera, y es Ribera la que todavía no ha dado explicaciones por un estatuto electrointensivo que deja temblando a la industria asturiana. Si hay fórmulas que ya se aplican con éxito en Alemania, Francia o Italia para lograr la viabilidad de las grandes empresas, deberían implementarse en España. Lo de escudarse en Europa no cuela.

Ribera sigue escondida, como a escondidas fue su reunión con Juan Cofiño, vicepresidente del Principado, el pasado lunes, a la que también asistió el secretario de Estado de Medio Ambiente Hugo Morán. Nada han querido contar del asunto, como si no tuvieran pocos temas de interés que tratar para los asturianos: desde el mismo estatuto electrointensivo hasta el impulso del sector del hidrógeno verde, el desmantelamiento de las térmicas, los daños del lobo... Nada de informar. Tal parece que hubieran echado una partida al mus y ya. Pero lo que está en juego es algo mucho más serio: el futuro de la región. Y en esa partida la Vicepresidenta juega de tapadillo.

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