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Xuan Xose

Ideario del munícipe progre

Las barbaridades que se llevan a cabo desde el poder en base a una supuesta modernidad

“If it moves, tax it. If it keeps moving, regulate it. And if it stops moving, subsidize it” (“Si se mueve, ponle un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlalo. Y si deja de moverse, subvencionalo”). Ronald Reagan

Elimina el número mayor de plazas de aparcamiento de tu ciudad. Es cierto que ello causará problemas, muchos problemas, a quienes no tienen plaza de garaje para guardar su vehículo y no tienen dinero para pagarla, o, simplemente, no la encuentran en el ámbito de su territorio, pero eso no es problema tuyo, ¿quién les manda andar escasos de recursos?

Es cierto también que esa disminución del número de plazas obligará a dar vueltas y más vueltas para conseguir una en los desplazamientos temporales, y que causará un mayor consumo de combustible y, por ello, de contaminación, así como pérdida de tiempo. Pero eso son cuestiones menores, y, en todo caso, particulares, frente a la gloria del hacer cosas y, especialmente, hacerlas contra el coche.

Todo eso complétalo con el cierre de calles al tránsito rodado. Igual ello, sobre el inconveniente para los vehículos, provoca que los comercios tengan menos afluencia, porque a los ciudadanos les será más cómodo ir a comprar a los grandes centros comerciales, donde disponen de aparcamiento seguro y cómodo. Pero eso, a ti, en el fondo, te agrada. Sabes de sobra que, salvo los salarios y poco más, las ganancias de esos grandes centros se van fuera de tu ciudad e, incluso, de tu país, a enriquecer a los dueños y accionistas de los mismos. Pero te agrada, porque, aunque no lo confieses, que haya multimillonarios a los que tú no ves no te molesta, pero sí te molesta el ver a estos vecinos tuyos, esos comerciantes que van perdiendo clientela y que aún tienen una cierta riqueza: porque a estos los conoces y no quieres verlos triunfar.

Verdad también que existe una colectividad a la que tus restricciones de circulación y aparcamiento perjudican extraordinariamente. Son los repartidores, los arregladores, los comerciales y otras gentes eiusdem furfuris. Pero, bueno, que se las compongan, no están en la modernidad del teletrabajo, y, además, es posible que, como muchos de ellos serán autónomos, dados los avances de la explotación capitalista, no os votarán, que los autónomos tienen poca conciencia de clase. Así que…

Prohíbe a los coches de cierta antigüedad circular por la ciudad. Da igual que hayan pasado la revisión sin problemas que no. Tú prohíbelo en nombre de la modernidad. Seguramente no tienen dinero para comprar otro, y les vas medio a fastidiar la vida o a fastidiársele la del todo. Tú apoya lo más moderno, los coches de más de treinta mil euros. A esos sí, subvenciónalos. A los otros, ni patata. Que sean los propietarios proletariado o clase media, que no te importe. Seguramente te seguirán votando, son así. En todo caso, huelen a antiguo, no tienen el aroma de lo moderno y guay.

Y lo del dinero que aportan con la gasolina y los impuestos para las arcas municipales y la sanidad no lo tengas en cuenta. A fin de cuentas los tienes pillados. Y en cualquier caso, ya saldrá el dinero de algún sitio. Seguramente de los mismos bolsillos de los que fastidias, que son menos listos para escaparse o están más controlados en sus nóminas. Y que tan poco te preocupen los miles de puestos de trabajo del automóvil y la industria auxiliar, así como que sea el sector uno de los grandes focos de exportación. Ya lo arreglará alguien.

Y si no se arregla o si no aparece la pasta, ¡allá penas! En el futuro tú quedarás como moderno y progre, y los daños causados serán invisibilizados o silenciados. Y en cualquier caso, encógete de hombros. ¿El futuro? Di lo que los clásicos, “¡cuán largo me lo fiáis!”. O, si eres más de la cita francesa, aquello de Luis XIV: “après moi, le déluge”.

Aunque quizás, en el fondo, lo que te encanta y te mueve, aún más que el relumbrón de lo progre, es aquella práctica que acaba convirtiendo a casi todo el mundo en un dependiente subvencionado de la Administración, o sea, de ti, y en un deudor en su voto: if it moves…

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