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Antonio Trevín

La nonata Área Metropolitana

La necesidad de proyectos colectivos frente a localismos

¡A mí los de Porrúa! ¡A mí los de Vibaño!

Desperté, con estos gritos, en Posada de Llanes, algunas madrugadas festivas en los primeros años 80. A continuación escuchaba carreras y ruidos que revelaban reyerta. ¡Ya cerró Marcelina el Béquer!, pensaba entre sueños. Daba media vuelta y volvía a dormir. Eran rutinarias y nunca terminaron con especiales consecuencias. Sencillamente revelaban el localismo astur. Años más tarde, siendo alcalde, comprobé la importancia de superarlo con un proyecto colectivo. Uno que pudieran compartir tanto los de Vibaño como los de Porrúa. En “Asturias Realidad y Proyecto”, Pedro de Silva, también por aquellos años, plasmó una propuesta autonómica que se convirtió en la única mirada, colectivamente compartida, de Asturias, que recuerde.

La rememoré al denunciar Pablo Martín y Oscar R. Buznego, en este mismo medio, la ausencia de una “visión común”, como nuestra gran debilidad actual. El asunto adquiere especial relevancia cuando deben presentarse proyectos a los europeos “Fondo de Transición Justa” y “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”. Sin un horizonte de futuro compartido será muy difícil, con o sin ellos, lograr la revitalización que nuestra comunidad precisa. Y no tengo claro si los cuarenta años de autonomía han activado nuestra conciencia regional o seguimos anclados en el localismo. Con el presidente de Silva los asturianos asumimos una Asturias trina. Las rurales, oriental y occidental y la central, urbana y metropolitana.

Esta última, conformada por los municipios con mayor población y riqueza, constituye uno de nuestros mejores activos para impulsar un futuro próspero. Sobre Oviedo, Gijón, Avilés, Siero, Langreo, Mieres, Castrillón, Llanera o Lena, por citar solo a algunos, descansan buena parte de nuestras expectativas de crecimiento y desarrollo. Sobre todos ellos, no sobre uno u otro, porque en realidad son y los utilizamos como un único espacio urbano. Multitud de asturianos vivimos en uno, trabajamos en otro y nos desplazamos continuamente entre ellos. Aprovechamos los fines de semana para comprar en uno y asistir al teatro en otro. Esquiamos en Pajares y nos bañamos en la playa de Salinas –¡estos días solo lo primero!–.

Y dedicando menos tiempo a esos desplazamientos que muchos madrileños al ir a trabajar. Configurar, política y administrativamente, esta Área Metropolitana y potenciar su desarrollo económico y social, es urgente. Asturias conformaría la séptima ciudad española y podría solicitar dichos fondos para dinamizar su economía, encarar el acuciante problema del tratamiento de basuras que afrontamos, ampliar el consorcio para suministrar y sanear sus aguas o diseñar una ambiciosa campaña, española y europea, de turismo verde. Pero esa apuesta, de momento, “ni está, ni se le espera”. El consistorio ovetense parece “ni verlo, ni desearlo”. A pesar del declive de su comercio local, para el que busca soluciones. ¡Sin estrategia metropolitana pocas les auguro! La capital necesita a los consumidores asturianos, especialmente los de concejos más próximos, para intentarlo. Tampoco parece prioritaria para Gijón. Su edil de Turismo anuncia un plan estratégico para singularizar a la ciudad, convirtiéndola en “un destino diferenciador” en España.

¿Y si en lugar de dicha pretensión intentara convertir a la Villa de Jovellanos en el alojamiento desde que el turista, después de empaparse de los atractivos locales, visitara el resto de poblaciones de la Asturias central, aprovechando los recursos culturales, gastronómicos o de naturaleza que ofrecen? Para una reflexión serena, sobre todo ello, aconsejo, a nuestros Centrales Ayuntamientos, el “Refranero Asturiano” de Luciano Castañón. Para este caso indica: “Con ayuda de vecinos, cebo yo los míos gochinos”.

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