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Pedro de Silva

Masaje al corazón para lunes de enero

El momento que vivimos es un espanto, pero, ¿por qué no intentar gozarlo? Podríamos imaginar que la peor maldición de los días es que sean todos tan iguales incluso en la parte de la dieta destinada a paliar su monotonía que en el fondo no pase nada en ellos, que todos los episodios excitantes más o menos precocinados se agoten tan pronto como una bengala. A continuación cabría considerar que la única razón por la que esa secuencia en tiempo normal de cuatro días y medio de estrés y dos y medio de descanso del estrés no resulta tediosa es porque no deja tiempo al tedio. Luego podríamos pensar en la marca indeleble que dejan los periodos extraordinarios, en que todo está en juego, y que un día, ya en pasado, llamaremos irrepetibles. Así que si hay lo indispensable para hacer la vida, ¿por qué no intentar gozarla? Alguien debe hacerlo para compensar tanto sufrimiento y que el balance aguante.

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