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Armando Nosti

Estableciendo conexiones

El asalto al Congreso de EE UU

Andan las derechas de este país intentando establecer alguna conexión entre el asalto al Capitolio y Podemos, y para ello se retrotraen a 2012, cuando se organizó una manifestación bajo el lema “Rodea el Congreso”. Obvian que, en 2012, Podemos no existía, y que no admite comparación un pacífico “Rodea el Congreso” que fue una manifestación autorizada, con el asalto al Capitolio que, en palabras del presidente electo Biden, fue un golpe de estado promovido por un presidente afín a las derechas españolas, que como éstas, no acepta los resultados de unas elecciones cuando no le son favorables.

Si queremos establecer comparaciones con lo ocurrido aquí, lo más parecido a lo del Capitolio no fue el “Rodea el Congreso”, fue si acaso la ¿manifestación? ante el Congreso que protagonizaron en fechas mucho más recientes policías y guardias civiles, militantes y simpatizantes de Jusapol, a quienes las derechas aplaudieron y justificaron pese a la violencia empleada. Agentes de policía y guardias civiles rompieron el cinturón de seguridad de sus propios compañeros para intentar rodear el edificio, en defensa, en teoría, de su equiparación salarial, aunque quedó claro, por las pancartas y pintadas que fueron dejando atrás, que equiparación salarial aparte, los hechos tenían un fuerte componente político.

Las intenciones de la protesta las dejaron claras los organizadores cuando, a través de las redes sociales, pidieron que los asistentes llevaran “ropa negra, capucha, pasamontañas o bragas negras y máscara de anonymus, grilletes, bengalas o cohetes”, o cuando ante el Congreso, después de romper la barrera de seguridad gritaban “Gobierno dimisión, ETA asesina”, rematando con la advertencia, más bien amenaza, de que aquello no iba a terminar allí.

El discurso de Trump es el mismo que el de las derechas españolas cuando llaman al golpe de estado, cuando defienden a los militares del chat, cuando hablan de gobierno ilegítimo o cuando lo tachan primero de dictatorial por no delegar en las Comunidades la gestión de la pandemia y, después, cuando lo hace, de irresponsable por dejar a las Comunidades gestionarla; o cuando advierten de que las vacunas se obtienen por obra y gracia de la Unión Europea, no del gobierno, al mismo tiempo que lo critican por el reparto de las vacunas en detrimento de las autonomías gobernadas por los suyos, a alguna de las cuales, por cierto, le sobran más de la mitad de las asignadas y ya está estudiando a quién puede beneficiar con su inoculación.

Desde que perdieron las elecciones, las derechas españolas no han hecho ni una sola aportación positiva, toda su labor consiste en poner palos en las ruedas, en echar leña al fuego de la crispación en busca de una explosión social que les devuelva sus privilegios, porque eso es lo que defienden, sus privilegios y los de quienes les patrocinan, de quienes quieren seguir mandando sin haberse presentado nunca a unas elecciones.

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