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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Ji ji ji jo jo Jot y pum

Una invitación del pasado certamen de cine que ha salido rana y bastante cara

Con esto de las medidas sanitarias por la pandemia, el presidente Barbón no pierde la ocasión de colocarse en el primer plano y comparecer como un valiente para comunicar las malas noticias. Visto lo cual, si la FSA, la sucursal socialista asturiana, tuviera un mínimo de lucidez ya estaría buscando candidato para encabezar su lista regional para las próximas elecciones autonómicas, porque el actual mandatario está achicharrado, claro que como el mandamás lavianés lo es también de ese órgano político y el resto son en su gran mayoría un grupo de inertes pelotilleros, es difícil que muestren un mínimo arrojo y persistan en colocar en cabeza al mismo Adrián Barbón: tendrán garantizado el bofetón electoral y es una pena.

Si pintan bastos para los socialistas en la provincia, no lo hacen mejor en esta villa marinera. La insensata gentil dama de Carbayonia hacer no hará mucho, pero no pierde oportunidad para ponerse la primera en la foto con o sin mascarilla, por lo que se le augura un futuro tan negro como a su no tan querido presidente regional.

La última patada que ha recibido la estructura municipal de gobierno ha venido por un artículo publicado en una minoritaria revista de tono cultural. Permitieron que una periodista de ese medio se empotrara hasta la cocina en la organización del certamen local de cine y a la mujer le salió una pieza demoledora. Nada del otro mundo: si se cuentan crudamente las interioridades de cualquier organización, aunque fuera de una congregación de monjitas, leeríamos verdaderas miserias humanas, porque así somos los componentes de esta especie. Por eso, desde los tiempos de los tiempos no se deja que sujetos ajenos a las organizaciones penetren en sus entrañas y por lo mismo, cuando uno de sus integrantes publica sus memorias suelen dejar que pase un tiempo prudencial o dejan que sean sus herederos quienes den a la imprenta sus diarios o memorias.

A nadie se le ocurre pensar que el penoso artículo de marras sea un publirreportaje, es decir, un anuncio de pago, porque nadie paga porque le pongan de chupa de dómine. Pero sí es perfectamente posible, porque lo hacen muchos festivales y congresos de todo tipo que paguen los gastos de estancia de algunos periodistas que se dicen invitados. Este parece ser el caso. Ahí han demostrado tener poco ojo los responsables de comunicación de certamen y nulo acierto su director por seleccionar tan torpes colaboradores, a no ser que la invitación haya partido directamente de él. La cosa no da como para exigir dimisiones, pero sí como para no repetir ciertas contrataciones. Definitivamente, hay que evitar pisar cierto tipo de charcos.

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