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Los nuevos grilletes

La pulsera que rastrea el estado emocional de la persona

Me entero por el Facebook que han inventado una nueva pulsera de silicona que podría confundirse con una que rastrea tu frecuencia cardíaca como cuando estás haciendo ejercicio, sin embargo, la tecnología Moodbeam no surge como si nada para monitorizar la salud física, sino permite al usuario rastrear su estado emocional.

Este es un gadget (me recuerda a los dibujos animados de “El Inspector Gadget” de los años 80 ) que enlaza con una aplicación de teléfono móvil y una interfaz web, tiene dos botones, uno amarillo y otro azul. La idea es que presiones el amarillo si te sientes feliz, y el azul si te sientes triste. Me parece el colmo o una de las últimas fronteras hacia donde se encamina el llamado capitalismo de vigilancia, en su continua intromisión de nuestra privacidad. La misma noche que leí esta noticia, volví a ver la película “Tiempos modernos” de Chaplin, donde refleja las cadena de montaje y el tremendo fordismo en el trabajo del siglo XX; así en una escena memorable, el personaje que interpreta Chaplin se dirige al servicio a descansar y echarse un cigarrillo cuando allí aparece una pantalla (la película es de 1936) en pleno servicio para reprenderlo y decirle que vuelva a trabajar.

Los nuevos grilletes

Los nuevos grilletes

Me pregunto que en el arco de tiempo de 1936 hasta esta recién inaugurada década de 2021, cómo ha sido posible llegar a tal grado de fascinación por cualquier novedad tecnología sin tener un mero espíritu crítico, y además como estos nuevos grilletes, pues se habla de ellos como un nuevo invento para evitar que ahora que la gente que está teletrabajando se deprima y así la empresa pueda saber en todo momento si el empleado necesita ayuda, porque ha pulsado varias veces el botón azul.

La salud mental desde el primer confinamiento ha empeorado, una respuesta normal a la situación que estamos viviendo, de eso no cabe duda, pero este es un momento propicio que han aprovechado las grandes empresas y el complejo tecnológico para monitorizar a los empleados, ahora bien si de pulsar varias veces el botón azul tristeza, esto va a llevar a que un algoritmo que está en tu teléfono indique que tienes depresión (antes que una profesional cualificado lo señale) y además esta información puede provocar que se rescinda tu contrato. Así que la dictadura de la felicidad propone que esté usted feliz y pulse el botón amarillo, aunque en realidad esté jodido, porque si no, es probable que le peligre el ganarse el pan. Aquí no hay más botones intermedios, para esos días en que uno simplemente ni está alegre (una expresión más ajustada), ni está triste, porque ya se sabe que si el ser humano tiene un botón cerca necesita indudablemente pulsarlo. Con la de veces que el líder norcoreano tendría ganas de pulsar el botón rojo de los misiles, y el pobre se queda con las ganas. Ah, la pulserita de marras ya fue lanzada comercialmente en el 2016. Pronto se incluirá en los contratos, al tiempo.

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