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Tino Pertierra

Bajo tierra, bajo las estrellas

“La excavación” recrea un hito arqueológico a partir de una emocionante historia de amor sepultado, con un gran trabajo de Fiennes y Mulligan

¿Qué pasa en Sutton Hoo? “Que hay una señora que quiere excavar”. Así de simple, así de complejo: La excavación recrea con formas muy británicas el descubrimiento de un barco funerario anglosajón del siglo VII con numerosas piezas que convirtieron el yacimiento en un hito arqueológico. Y todo ello en vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial. No hay épica didáctica en la historia, y eso ayuda a que la película sea una experiencia altamente positiva en su retrato de personajes corrientes y dolientes que expresan todo con las miradas.

Simon Stone merodea a sus personajes con una cámara atenta al menor detalle, a veces alterando el tiempo para que las voces suenen antes ( o después) de lo que vemos en pantalla, aprovechando al máximo el paisaje en distintos estados y estaciones, y dejando vía libre a dos talentos tan descomunales como Carey Mulligan y Ralph Fiennes para que construyan una ¿historia de amor? hecha de miradas que lo sugieren todo y de silencios que no dejan lugar a la duda. No es casual que sea ella quien le salve la vida a él cuando es sepultado por la tierra: nunca un “beso” embarrado fue tan decisivo. Tan liberador.

Más allá del interés que tiene el episodio arqueológico, donde brilla especialmente La excavación es en ese cruce de destinos entre un “excavador” sin apenas estudios y esa viuda enferma que sufre la pérdida de su marido y se angustia pensando en lo que será de su hijo cuando ella falte. Lástima que el guión incluya una segunda trama amorosa de escaso interés, con Lily James y Ben Chaplin como matrimonio mal avenido, y que distrae la atención de ese hilo principal lleno de momentos excelentes: la visita de ella al médico en un Londres que se prepara jocosamente para la guerra, los diálogos de él con una esposa de apariencia vulgar, la charla intimísima en un carromato bajo la lluvia, la conversación de Fiennes y el niño o ese instante conmovedor en el que madre e hijo se confiesa en los restos del barco resucitado.

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