En el día en el que conocimos que la economía española sufre su mayor desplome histórico y que la tercera ola pandémica sigue su curso avanzando en todo el territorio nacional, incluido Asturias, uno de los aspectos que más cansancio produce en el ámbito sanitario es la continua, intensa y cansina politización de todo lo relacionado con la pandemia originada por el virus SARS-CoV-2, que está llenando el mundo de enfermos covid-19.

Ayer tocaba politizar el toque de queda, hoy toca politizar las vacunas y mañana será otra cosa.

Llevo desde el año 1998 trabajando en diferentes hospitales en el área de Medicina Preventiva y Salud Pública. He vivido desde ese ámbito muchas y diversas crisis sanitarias, pero ninguna tan radicalmente politizada como esta y ninguna en la que los criterios técnicos se hayan visto arrasados por los criterios políticos en tantas ocasiones; ninguna tan mediatizada a nivel informativo y ninguna tan vapuleada en las redes sociales. Todos estos aspectos darían para mucho, pero hoy quiero centrarme en ese ruido torticero, inútil y estéril que generan los partidos políticos cuando “huelen sangre” y se tiran a degüello a intentar destripar al que consideran adversario político.

Señores políticos: “zapatero a tus zapatos”. Ocúpense de proporcionar los recursos necesarios a las familias que lo necesitan, de gestionar las ayudas para que lleguen con agilidad a destino final, de desburocratizar los trámites para que la gente no desespere cuando tiene que solicitarlas, de utilizar todos las herramientas legales a su alcance para proteger y reforzar la industria y los diferentes sectores productivos de nuestra comunidad autónoma... Defiendan y den soporte al sector hostelero, al de servicios, al comercio, a los autónomos, a todos los trabajadores, y dejen de opinar, criticar y demoler en áreas que no son de su competencia directa y que no conocen. Absténganse –por favor– de seguir utilizando la sanidad de forma partidista y no traten de enmarronar aún más la pandemia con acusaciones que no buscan verdaderamente beneficiar a los ciudadanos, sino un beneficio particular para los intereses de su partido.

Porque no, no benefician a los asturianos cuando dicen que los sanitarios (directivos incluidos, que también son sanitarios) están “robando” vacunas a los pacientes o a los ciudadanos. No, señores, no: nada más lejos de la realidad. ¡Ya estuvo bien¡

Ni es cierto que quienes se han vacunado “hayan usado su cargo” para ponerse una vacuna antes que otra persona a la que le correspondería como sostienen algunos, ni es cierto que la Estrategia de Vacunación sea confusa y permita “coladeros”, como dicen otros.

A lo largo de la pandemia, no siempre he compartido las decisiones de las autoridades sanitarias, ni españolas ni asturianas, aunque como ciudadana y como trabajadora de la sanidad las asuma. Pero en esta ocasión no puedo dejar de decir alto y claro que la Estrategia de Vacunación en Asturias se está llevando a cabo extraordinariamente bien. Desde mi punto de vista, de una forma modélica.

Y digo extraordinariamente porque ni las Navidades, ni “Filomena” con sus nevadas, ni la compleja orografía asturiana han sido impedimento para que se vacunen las personas que debían vacunarse, estuvieran donde estuvieran.

No sólo estamos con un porcentaje de administración de más del 97 por ciento de las dosis recibidas, siendo una de las comunidades más eficaces en la aplicación de las vacunas, sino que la implicación y el compromiso por parte de todos los sanitarios para desarrollar la Estrategia de Vacunación ha sido impecable.

Tenemos la suerte de tener en nuestra comunidad autónoma a verdaderos expertos en vacunas –con el doctor Ismael Huerta, de la Consejería de Salud, a la cabeza–, que sin duda han contribuido, junto con otros muchos profesionales, a que la Estrategia de Vacunación esté funcionando de forma correcta. Y quiero agradecer de forma expresa el trabajo no sólo de ellos, sino de cada uno de los que están haciendo posible que las vacunas se administren con agilidad y rigor: desde los profesionales que citan, a las enfermeras que administran y aprovechan los viales al máximo, pasando por los equipos directivos que han estado al pie del cañón desde hace muchos meses y también ahora para vacunar a la población asturiana, porque los sanitarios también somos población asturiana, no lo olviden.

¿De verdad se permiten cuestionar que se haya empezado por vacunar a aquéllos que tienen que ocuparse de la salud y la atención en la enfermedad de la población?. Vergüenza deberían sentir por hacerlo y por generar tanto ruido sobre el colectivo sanitario, que una vez más es atacado por políticos de moqueta: ustedes sí son de moqueta, de “moqueta pata negra”.

Dejen de poner “palos en las ruedas”, trabajen en lo suyo y déjennos seguir trabajando en lo nuestro a todos los que integramos el Sespa –desde el primero al último– sin añadir más dificultades a las que ya tenemos.