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José Manuel Ponte

Galeote y los “leones tiernos”

El fallecimiento del veterano militante socialista

Entre la ya enorme lista de muertos que hay que atribuir a la implacable pandemia del coronavirus, tenemos que contar también a Guillermo Galeote, médico cordobés y veterano militante socialista, que tuvo un papel muy destacado en la refundación del PSOE. De aquel PSOE moderado que se acabó formando en el interior de la España todavía franquista bajo el liderazgo del joven abogado sevillano Felipe González. Una figura emergente al que la socialdemocracia europea prefirió apoyar financieramente en detrimento del PSOE histórico de Rodolfo Llopis que venía del exilio republicano. Galeote, cuando aún no se había muerto el dictador, estuvo en las meriendas campestres del llamado clan de la tortilla; en el congreso de la ciudad francesa de Suresnes que consagró la dirigencia de González, y en primera línea de todas las batallas políticas que libró su partido. Un periodo de gran agitación que concluye con la aplastante victoria de los socialistas en octubre de 1982 con Felipe González en la Presidencia del Gobierno y Alfonso Guerra en la Vicepresidencia. Y es este último el que firma en “El País” un sentido obituario en memoria de Galeote, con el que reconoce haber mantenido una relación de amistad de 60 años, lo que le permite trazar un retrato muy ajustado de su perfil humano. “Fue –escribe Guerra– un hombre abnegado, sacrificado, que no fue tratado bien ni por los ajenos, ni por los propios. No se sabe –concluye pesaroso– valorar la grandeza de personas como Guillermo Galeote, dispuesto siempre a la expiación personal para eximir la responsabilidad de los demás”. El que fue considerado durante muchos años como número dos de Felipe González no da detalles ni nombres, pero no hay que ser demasiado perspicaz para deducir que se refiere a aquellos que lo dejaron colgado de la brocha cuando estallaron los casos de Filesa, Malesa y Time Export, o de financiación irregular del PSOE. Un escándalo que acabó salpicando a Galeote, que tuvo que dimitir como responsable de Finanzas, aunque nadie le acusó de haberse enriquecido.

En los años en que el que esto firma fue presidente del comité intercentros de Medios de Comunicación Social del Estado (MCSE), gobernando la UCD de Suárez y de Calvo-Sotelo, y más tarde adjunto a la Gerencia, ya con un gobierno socialista, tuve ocasión de entrevistarme bastantes veces con Galeote. En una de ellas le reproché que se hubiera ausentado del Congreso para evitar que prosperase una moción que haría posible la existencia en España de una prensa pública, una opción que el PSOE contemplaba en su programa, aunque a la hora de la verdad (como en el caso de la OTAN) cambió de criterio. Y en otra me adelantó lo que diría en el debate que iba a celebrarse para aclarar el escándalo de las supuestas consignas que el director técnico de MCSE, Donato León Tierno, había dirigido a los directores de los periódicos andaluces para boicotear el referéndum. Su superior, el entonces director gerente, el periodista asturiano José Ramón Alonso, se había puesto a cubierto alegando una invitación irrechazable a una cacería en territorio africano. “Habrá ido a cazar leones tiernos”, nos dijo Galeote, relamiéndose por anticipado del rédito parlamentario del chiste. Descanse en paz.

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