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Javier Ciervo

Un millón

Javier Cuervo

Desolladura y acné de arena

La pandemia de coronavirus produce efectos secundarios en las conversaciones como la desolladura profesional y el acné de arena. La desolladura (ese “dejarse la piel”) afecta especialmente a médicos y enfermeras. Algunos perdieron la vida (“dejaron el pellejo”) expuestos al contagio del covid-19, sin protección al principio, y la mayoría siguen sin rehuir la sobrecarga de tarea. La desolladura recorre la sanidad y desciende hasta los administrativos que trabajan sin horario ni calendario en las alarmas y en la vacunación. Cuando se oye por ahí con creciente frecuencia y sobrepeso emocional “dejarse la piel” para lo que solo es trabajar en las condiciones actuales con alguna dificultad añadida, se devalúa el mérito de quienes de verdad se arriesgan y extenúan. Esa inflamación de las palabras respecto a los hechos es una enfermedad de retaguardia.

Un bote de acné es el responsable del “granito de arena” tan corriente en las conversaciones. La expresión es correcta, aunque bastaría llamarlo “grano”. Grosores aparte, el grano de arena siempre ha sido pequeño y que sea “granito” tiene algo de la diminutividad infinitesimal del “chiquirriquitín” del villancico cursi. El “grano de arena” era la expresión modesta de una aportación y cada vez es más la expresión de una aportación modesta, que quizá no sería necesario expresar. No tiene por qué enterarse la mano izquierda de que la mano derecha aportó un grano de arena, pero ahora se lleva más que nunca hablar por los codos de las dos manos. El granito de arena suena más a granito (dura combinación de cuarzo, feldespato y mica) que a arena y lleva a confundir granito de arena con arena de granito.

La confusión está detrás de la profusión de la expresión, del acné de granitos de arena con su pus. Gracias a una plataforma de micromecenazgo, el grano de arena ya no se aporta, se pide, y a lo largo del confinamiento y de su intermitencia nos cansamos de soportar a personas que decían que querían aportar su granito de arena, pero estaban explotando su ego granítico.

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