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Jaime Torner

La colchicina, como opción ante el covid

El hallazgo de un nuevo medicamento para la pandemia

Recientemente, LA NUEVA ESPAÑA informaba que el Hospital de Cabueñes se integraba en un ensayo clínico nacional liderado por el Hospital La Princesa (Madrid) para confirmar la eficacia de la “colchicina” en el tratamiento de pacientes con covid–19, basándose en resultados previos favorables. Sin duda, ello ampliaría el arsenal farmacológico contra el “coronavirus” y permitiría dejar de depender exclusivamente del resultado obtenido en la actual campaña de vacunación. Me explico: En primer lugar, la “colchicina” es un reconocido fármaco antiinflamatorio derivado del azafrán silvestre, indicado para tratar la gota y su artritis. Incluso más, al reducir el nivel de “citoquinas” (proteínas ligadas al sistema inmunitario en su respuesta inflamatoria) y de macrófagos o leucocitos neutrófilos (glóbulos blancos en sangre), se valoró indicarla en los pacientes con covid-19 para controlar la tormenta inmunitaria de las neumonías bilaterales críticas.

En segundo lugar, en un ensayo clínico internacional de Canadá sobre 4.488 pacientes con covid-19 y dirigido por JC Tardif (Instituto de Cardiología de Montreal), se redujo un 25 por ciento la hospitalización y un 44 por ciento la mortalidad de pacientes tratados con “colchicina” respecto al grupo de control (con placebo inerte).

En tercer lugar, puesto que todos los participantes de dicho estudio presentaban algún factor de riesgo (edad avanzada, obesidad, hipertensión o antecedentes cardiológicos), se concluyó que ellos podían ser los más beneficiados. Simultáneamente, aun cuando sus efectos secundarios son generalmente transitorios (como vómitos o diarrea) y que el tratamiento de “colchicina” resulta asequible (al administrarse por vía oral y tener coste reducido), su indicación indiscriminada durante esta pandemia es inviable por estar contraindicada en casos de insuficiencia hepática y renal.

Dicho lo cual, ciertos epidemiólogos (como Martin Landray, Universidad de Oxford) han sido escépticos respecto al resultado de este ensayo clínico (al considerar que se finalizó antes de tiempo) y, de hecho, todavía no existe un tratamiento consensuado sobre la neumonía bilateral y la tormenta inmunitaria generada por el “coronavirus”:

En teoría, una buena estrategia sería asociar un fármaco antiviral eficaz que evite la replicación del virus (como el Aplidin administrado por vía endovenosa durante los 3 primeros días de síntomas) con un antinflamatorio (como la “colchicina”, por vía oral durante un mes) para limitar la fase aguda de la neumonía y la previsible desmesurada respuesta inmunitaria o, luego, evitar posteriores secuelas (como la fibrosis pulmonar).

En definitiva, aunque la “colchicina” aparece como opción terapéutica del covid–19, creo que procedería asociarla a un fármaco antiviral teóricamente potente para lograr el sinergismo (aumentar la eficacia) de ambos. Quizás, ello sea posible en un próximo ensayo clínico, conjugando el tratamiento hospitalario con otro ambulatorio que sea posterior.

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