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Tonada asturiana y fado

En defensa de la canción tradicional como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

A primera vista no parece fácil encontrar semejanzas entre estos dos géneros musicales tan diferentes, que en un momento oportuno y feliz, se juntan en este evento (Ciclo de conferencias de Tribuna Ciudadana celebradas el en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA bajo el título “Lazos y abrazos”).

Sin embargo, mirando con más atención, se ve que hay paralelismos: en primer lugar porque ambos géneros están enraizados en una geografía. La Tonada en Asturias, el Fado en Lisboa. El Fado, en tiempos relativamente recientes, se extendió por todo el país y hora es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero sus raíces comenzaron en una región geográfica muy delimitada: tan solo una ciudad.

Otro aspecto es que en los dos géneros –y contrariamente a la mayoría de los restantes, desde la ópera a las canciones que se oyen en la radio– la letra es más importante que la música. El componente poético tiene más peso, más densidad, la música es un pretexto para ayudar a absorber el contenido de la historia que se cuenta. Y que la riqueza se encuentra en la sencillez de esos contenidos, en el Fado más urbanos, en la tonada más campestres. Casi se podría decir que la música ya está en las palabras, lo que tal vez es aún más notorio en la Tonada. ¡Qué maravilla oír “Xilguerín parleru” como tema! Si lo tradujésemos al portugués, escucharíamos “Pintasilgo falador”, que no tiene ni la mitad de gracia.

Y hay otro paralelismo entre tonada y Fado: son géneros eminentemente populares, intuitivos, no eruditos. Se dirigen a la gente, son cultivados por la gente, hablan directamente al corazón de la gente de la calle. No se aprenden en los conservatorios, no tienen pautas de música escrita, la transmisión de los saberes poéticos y musicales está hecha de tradición oral.

Pero hay más. Una de las mayores fadistas que han existido fue María Teresa de Noronha, una aristócrata nacida en 1918 y fallecida en 1993. Su influencia fue tan grande que hizo escuela, un estilo de cantar que adoptaron otras fadistas, no imitándola sino cumpliendo los cánones por ella establecidos, que llevaron el Fado a una calidad superior. Amália la admiraba.

Según supe, por unos artículos periodísticos del doctor Ángel García Prieto, de la Asociación de Amigos del Fado de Asturias, el apellido Noronha deriva de la localidad asturiana de Noreña. Unos siglos atrás varios miembros de la familia de los Condes de Noreña se establecieron en Portugal, donde el nombre fue evolucionando de Noreña a Noronha y así pasó a ser escrito.

La mayor parte de las voces que cultivaron el estilo de Maria Teresa de Noronha ya desaparecieron, o tienen ya demasiada edad para cantar. Pero queda una voz que mantiene ese estilo vivo y, por esa razón, ha sido escogida para venir aquí a representar el Fado: Margarida Soeiro. Ella es la prueba de que el fado es una tradición cultivada por quien lo siente, pues no es fadista profesional, es socióloga con un alto cargo en una empresa de obras públicas. Pero tiene discos grabados y se presenta regularmente en casas de fados y en conciertos individuales. Es la última representante viva del estilo de Maria Teresa de Noronha, o Noreña, si preferís.

Termino anticipando lo que deseo llegue a ser un paralelismo más entre Tonada y Fado:

El Fado fue proclamado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO. Formé parte del grupo de trabajo que preparó dicha candidatura. Por eso se que la UNESCO establece tres exigencias para que una herencia cultural intangible pueda ser nominada como Patrimonio de la Humanidad:

–Primera: Vigencia (que se continúe practicando el hecho cultural).

–Segunda: Continuidad (que a partir de la práctica haya nuevas creaciones hasta la actualidad).

–Tercera: Localización (que el producto cultural sea claramente definido en un contexto geográfico)

Me parece que la tonada cumple perfectamente estas exigencias.

Con lástima de que un problema de salud no haya permitido mi presencia, termino con un saludo a todos y... un reto: que los asturianos comiencen a tratar de presentar la candidatura de la Tonada al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pienso que lo merece y, en lo que pueda ayudar, ayudaré con el mayor gusto.

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