Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Ciervo

Un millón

Javier Cuervo

Pasaporte al verano

El pasaporte covid era una gilipollez, pero Europa ya trabaja en él. Se llamará “Pase verde digital”. Es verde, qué sano; es digital, qué moderno. Tiene pase. Se hace en beneficio de España y Grecia, que reciben a los ricos europeos a mesa puesta. Para nuestro uso: hablaron de su necesidad la vicepresidenta Nadia Calviño, autoridad económica –liberal, por supuesto–, y la ministra de Comercio y Turismo, Reyes Maroto, pero es muy diferente el tono favorable de los directores de hoteles del escéptico de los gerentes de hospitales. En la recepción del hotel –un negocio respetable y que me agrada– dejas DNI o pasaporte, tarjeta de crédito y, este verano, pase verde. ¿Por qué no el carné de la Federación Británica de Balconing, para caso de accidente?

El pasaporte covid es la respuesta común de Europa para abrirse a los viajes de trabajo, de placer y de contagio. Tiene lo preciso para funcionar: no tanto que sea cierto como que esté certificado (valga la contradicción). Oficial, con sello y membrete, no vengo a Estados Unidos a matar al presidente; esto es chocolate porque tiene un 35% de cacao, la empresa cumple con el medio ambiente porque lo dice este papel. Todo certifica la verdad si el portador no quiere matar al presidente de Estados Unidos o entregarle en la Casa Blanca un sucedáneo de chocolate hecho en una fábrica contaminante.

Como –leo a científicos– no está probado que las vacunas reduzcan la transmisión, el pase verde debería poner en letra muy pequeña “puede contener trazas de cualquiera de las cepas de covid-19”. El papel lo aguanta todo y la sensación de falsa seguridad procede de la seguridad falsa.

Los juristas ven la desigualdad oficial que se crea entre los que están inmunizados y vacunados y los que no. A los jóvenes les faltará un verano, porque son los últimos en la fila de pinchar. El cascarrabias dirá desde casa que no pasa nada porque no viajen, que antes iban a la guerra. El cascarrabias pasó un gran verano en 1967 bailando a “Los Brincos”: “Ya no me puedes mentir, he visto tu pasaporte, dirás que huyo de ti...”.

Compartir el artículo

stats