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Tino Pertierra

El sí de “Las niñas” y el sí ganarás de Casas

La película de Pilar Palomero parte con ventaja y el renovado actor aspira a lo más alto por su esfuerzo en “No matarás”

El año de los “Goya” en la distancia, con medio Hollywood colonizando la retransmisión gracias a la superagenda del Zorro Banderas y (¡por fin!) sin la desgracia de anfitriones soltando gracias, una película modesta en pretensiones y apreciable en resultados podría ser justa ganadora. Quizá necesaria, incluso. El sí de los académicos a Las niñas no sólo serviría para paliar mínimamente los caudalosos agravios a las profesionales del cine durante décadas, también sería una apuesta por jóvenes talentos y talantes ajenos a muchas de las hormas que se calza el cine español: una obra de minuciosa sensibilidad, inteligente en la disputa ético-estética, y rodada e interpretada con una convicción fuera de toda duda. Y sin deudas con las (o)presiones comerciales o autorales. Rotunda cuando pone los puntos sobre las íes de la injusticia y el inmovilismo social respecto a las mujeres. Y sosegada y sutil al rozar las cicatrices de la memoria. Sin maquillaje.

En un año sin pesos pesados que dominen la puesta en escena, “Las niñas” puede ser reina de cabezones goyescos con permiso de “Adú” (desequilibrada mezcla de denuncia social y drama familiar que pocas veces funciona), la muy veraz “Ane”, o dos títulos menores de cineastas mayores como “La boda de Rosa” (Iciar Bollain, aún atravesando una etapa de cordial ligereza) y “Sentimental” (Cesc Gay), tan agradable de ver cómo fácil de olvidar.

Las arenas movedizas de la mejor dirección, excluidos por noveles los nombres que hicieron posible las superiores “Las niñas” y “Ane” presentan una dura (e imprevisible) competencia entre Salvador Calvo (“Adú”), Juanma Bajo Ulloa (“Baby”), Bollain e Isabel Coixet (“Nieva en Benidorm”). Calvo tiene a su favor que trata asuntos de alto calado social (la inmigración ilegal, por encima de todos) y nadie duda de su solvencia técnica. La presencia de Coixet por su irrelevante propuesta parece deberse más bien a la ausencia de candidatos más potentes (el maldito virus ha dejado al famélico cine español en los huesos). Sería divertido que ganara el antaño joven airado Bajo Ulloa por una película que solo se ve en plataformas. Y es incomprensible, y muy injusto, el olvido a Víctor García León por “Los europeos”, uno de los mejores títulos que pudimos ver el año pasado. Y el más berlanguiano, Rafael Azcona mediante. Queda la esperanza de que Juan Diego Botto, espléndido como chuleta a la parrilla de Ibiza, gane como mejor secundario, y que Bernardo Sánchez y Marta Libertad Castillo hagan lo propio en la categoría de guión adaptado, sin olvidar que Lena Mossum hace milagros con el nostálgico vestuario.

Entre David Pérez Sañudo, por “Ane” y Pilar Palomero, por “Las niñas” está la disputa por la dirección novel. Y la segunda parte con ventaja. Lo más importante: dos nuevos creadores a los que tener en cuenta, que no es poco con la que está cayendo.

Como siempre, cuando llegamos a las categorías de intérpretes, todo se complica. Es raro el año que cojee por alguna interpretación mediocre metida con calzador. Como mejor actriz protagonista va un paso por delante Patricia López Arnaiz (“Ane”) por el ser el personaje más complejo, aunque Amaia Aberasturi (“Akelarre”), Kiti Mánver (“El inconveniente”) y (en menor medida) Candela Peña (“La boda de Rosa”) salgan airosas.

¿Veremos a Mario Casas, antaño estrella quitacamisetas (propias y ajenas), recoger los frutos de su progreso interpretativo? No solo vocaliza mejor, también se atreve a salirse de sus casillas con papeles extremos, y en “No matarás” cumple el mandamiento de ser creíble y audaz. Tiene como rivales a dos pesos pesados como Javier Cámara, por “Sentimental”, y Ernesto Alterio, por “Un mundo normal”, aunque es el David Verdaguer de “Uno para todos” quien ofrece un trabajo de mayor enjundia. No sería descartable que Milena Smit, (in)flamante fichaje de Almodóvar, irrumpiera a lo grande por “No matarás”. Y me juego el pescuezo a que el “Goya” a la mejor película de animación es para... ¡“La gallina Turuleca”! Ya, ya sé que es el único huevo en la cesta de la categoría, pero me hace ilusión acertar algo en la quiniela...

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