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Más consejeras, por fin

Las mujeres en el Ibex

A marzo se le quedan los días cortos. Y su calendario se tiñe de morado, tantas son las actividades producidas alrededor del 8-M, que internacionalmente se dedica a la mujer. Porque lo valemos. Claro que sí. Un ya clásico evento es la presentación del informe sobre la presencia de mujeres en los consejos de administración, realizado por Atrevia junto con IESE Business School, con información de las compañías cotizadas españolas, en total 127. Al ser tema mayor, y de mayores (de edad), permítanme que hable de cara A y cara B, como en los discos de antaño. O de cara y cruz.

La primera, o sea la “A” es que ya hay 21 empresas del Ibex con entre un 30 y un 50 por ciento de consejeras, de lo que se deduce nuevamente que el Ibex es una locomotora, aunque entre sus compañías solo haya dos presidentas y una CEO, lo que podría ser la cruz de la cara. Pero la “B” es que aún diez empresas del selectivo no cuentan con mujeres o solo tienen una en su órgano de gobierno. Así las cosas, nos encontramos con una media de un 25,8 por ciento de consejeras en las empresas cotizadas. ¿Que ha subido la proporción? Sí. ¿Que en una década se han duplicado las consejeras en el Ibex? También... Pero a pesar de progresar “adecuadamente”, no se aprueba la asignatura ni con refuerzo. Porque en 2021 deberíamos estar en el 30% de consejeras, según recomendaciones de la CNMV y llegar a un 40% en 2022, lo que parece complicado, por mucho turbo que se use. Y lo peor es que, como dijo Nuria Chinchilla en la presentación del informe, las empresas se pierden ese ojo femenino impactando en las decisiones empresariales, un ojo fundamental.

Este año hay mucho que celebrar (desde casa, con la palabra, con las imágenes, con las redes sociales). Por ejemplo el camino hacia la corresponsabilidad que marca la reforma del permiso de paternidad; por cierto, se ruega no decir baja, que esta se produce por enfermedad y ser madre o padre no lo es. El permiso por nacimiento y cuidado del menor se iguala a 16 semanas independientemente del sexo, divididas en dos etapas, una primera obligatoria de seis semanas, tras el parto, y otra a negociar con la pareja y la empresa a lo largo del primer año del hijo o hija. Esta reforma, más allá de que fomente la corresponsabilidad, incentiva que las empresas no vean la maternidad como un sacrificio económico que sufragar, sino como un gran acontecimiento que se produce en el seno de un grupo familiar y que afecta por igual a hombres que a mujeres.

Pero no solo de celebraciones vive el año, ya que la pandemia ha puesto de manifiesto muchos problemas centrados en el 50% de la sociedad. Por ejemplo, ligados a trabajos esenciales ejercidos por ellas, que no han tenido la oportunidad de acogerse al teletrabajo. Por ejemplo, ligados a la pérdida de trabajos que tienen más que ver con ellas, como los relacionados con la hostelería, con la restauración, con el turismo... Pero también hay mujeres que durante este año han visto cómo se les negaba la opción de teletrabajar, a pesar de tener las condiciones para ello. Según la plataforma Malas Madres, las afectadas en este caso han sido un 37%. En su asociación Yo no renuncio, creada para pedir un pacto de Estado por la conciliación, han realizado una encuesta entre 100.000 mujeres, entre cuyos resultados se cuentan verdades como que 4 de cada 10 ha vivido algún aspecto discriminatorio en la empresa al convertirse en madre (37%). Entre los motivos discriminatorios, destaca que el 22% de ellas no ha crecido profesionalmente desde que tuvo hijos o hijas. Además, al 8% le quitaron responsabilidades y otro 8% ha sufrido discriminación por parte de sus compañeros y compañeras.

Ojalá más consejeras, más directivas sean coadyuvantes para torcer la mano a estas situaciones.

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