Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La otra mirada

Marcar el paso a las mujeres en beneficio de sus intereses. Esa es la pretensión manipuladora impulsada por los partidos de izquierda a la que se enfrenta nuestra sociedad. Compiten entre ellos por apropiarse del concepto de feminismo para convertirlo en una exclusiva de sus programas.

Escondidos tras una capa teñida de falsa libertad, mezclan a su antojo las desgracias sufridas por las mujeres en otros momentos históricos con sus nuevos dogmas creados al dictado. Con estos falsos ‘progres’ se ha instalado en nuestra sociedad una factoría de propaganda tendenciosa, que envía sin cesar mensajes cargados de tópicos para atrapar en sus redes a grupos y colectivos femeninos, demonizando, de paso, a quienes no siguen su estela. Su objetivo es captar mujeres de toda condición, que les sirvan de vehículo para instalar en la sociedad las directrices de su pensamiento único. Trabajan para que la difusión de su mensaje resulte abrumadora.

Pero afortunadamente no lo han conseguido. Porque somos muchas las mujeres, cada vez más, las que nos negamos a mostrarnos sumisas ante estos nuevos postulados. Somos muchas las que no podemos aceptar que, tras haber superado los problemas sociales de otras épocas, se trate de imponernos un nuevo yugo marcado por el adoctrinamiento político de las izquierdas.

Hoy, en nuestra sociedad, las mujeres somos capaces de ser tan fuertes e independientes como nos propongamos, sin ser víctimas perpetuas en esa guerra revanchista inventada por la maquinaria partidista. La aportación de las mujeres es esencial, pero solo podrá hacerse en su justa medida desde la libertad de actuación de cada una de nosotras, ajenas a la nueva ortodoxia feminista. El próximo 8 de marzo las mujeres debemos celebrar nuestra fiesta, no la que nos quieren imponer.

Compartir el artículo

stats