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Pedro de Silva

Engañoso vano primaveral

Aunque cada día haya noticias dramáticas, atravesamos uno de esos vanos de dramatismo moderado que se forman a cada tanto. Con total normalidad pagamos día a día la cuota trágica de la pandemia, pues (ya se dijo aquí) la nueva normalidad es solo una nueva contabilidad de bajas asumibles. Así que pase lo que pase ya no pasa nada, y como en las guerras largas la rutina de los días relaja el dramatismo, salvo para aquel al que le venga encima. En el orden mundial la salida forzosa de Trump nos ha devuelto también la normalidad. En el nacional la secesión catalana retoma la normalidad de siempre, un inacabable viaje en pos de un mito. Solo hay algo de veras inquietante en este aparente vano, que es la amenaza del día después, un momento que llegará a no tardar mucho. O sea, el de poner negro sobre blanco el estado de las otras cuentas, las de la economía, y ver el modo de evitar la UCI.

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