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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Trombos y en tromba

Justo cuando la Agencia Europea del Medicamento reconoce “un posible vínculo” de la vacuna de AstraZeneca con los trombos, Sánchez resucita las homilías para anunciar que a partir del 9 de mayo podremos salir en tromba: no habrá prórroga del estado de alarma, aleluya, aleluya.

Toca el jefe a retreta con instrumental de viento y a Barbón el timorato se le van de golpe los malos humores, hace suya la partitura y a golpe de trombón se afilia al sindicato de la “belle epoque” para anunciar que el toque de queda se relaja en sesenta minutos, que habrá más tiempo para consumir en las terrazas y más espacio para sudar jamón en los gimnasios. Y que por fin podrán retozar bajo las sábanas blancas de un hotel los tortolitos.

Quien desde los cenáculos del poder territorial nos privó de celebrar el Jueves Santo la última cena abre siquiera una portilla a que bares y restaurantes vuelvan a dar de cenar, aunque los horarios de la buena nueva no conduzcan más allá que a una tardía merienda. Algo es algo: échame un culín, Manín, que esta ronda la paga Sánchez con el sobrante de los ERTE.

El presidente del Gobierno de España, sea por impericia, sea por temeridad rayana en el electoralismo, vuelve a ejercer de sumo sacerdote del oráculo como cuando en julio pasado auguró, tal vez escrutando el vuelo errático de un cuervo sobre las copas livianas de los árboles primaverales de Moncloa, que habíamos vencido al virus y se quedó tan fresco. Ahora se atreve a aventurar que en agosto estarán inmunizados 33 millones de españoles, el 70 por ciento de la población. Si no llegan a tres millones los vacunados ya, empezando mañana mismo habría que inyectar a 250.000 personas al día. ¿Habrá vacunas para tantos o será el amago de una nueva trola?

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