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Fernando Granda

Los cuarenta millones sin voto

Las elecciones de Madrid como si fueran las de España

Los madrileños parece que votarán por todos los españoles. Así opinan algunos, aunque la campaña electoral todavía no ha empezado en la Comunidad de Madrid. Faltan unas dos semanas pera su inicio pero ya nos están avisando. En un espectacular evento el Partido Popular presentó a sus candidatos a los comicios del 4 de mayo para elegir la Asamblea (parlamento) de la Comunidad Autónoma de Madrid. Hasta ahora sabíamos que la capital del Reino era importante, foco de atención para las otras dieciséis comunidades y las dos ciudades autónomas, sede del Gobierno nacional (central según algunos), el Gobierno del Estado, la mayor urbe y hasta la “más apreciada” del país. Lo que no sabíamos es que de Madrid depende todo. Lo dice el PP y la izquierda pica el anzuelo.

“El 4 de mayo España y Madrid se juegan todo”, dijo la presidenta saliente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en su discurso de presentación. Tras mencionar a quienes deciden en el Partido Popular en qué puesto irá cada uno en la candidatura, elogió al ¿requetetránsfuga? Toni Cantó antes de a sus compañeros de papeleta. Al cerrar el acto Pablo Casado señaló que la victoria de Ayudo es “clave” para que él se convierta en presidente nacional.

“No hay un día, un solo día, que algún dato, ya sea institucional, nacional, internacional o indicador no nos diga claramente, que Madrid, bajo políticas liberales, es un faro para España, y una comunidad de referencia para el futuro, donde los jóvenes encontrarán proyectos nuevos, las empresas podrán crecer en libertad y los mayores estar seguros bajo la gestión de los mejores servicios públicos”, leyó Díaz Ayuso.

Y para que se enteren los ediles de todo el país presentó también al presidente de la Corporación municipal madrileña como “nuestro alcalde, José Luis Martínez Almeida, el alcalde de España”. Mientras tanto, “Si Isabel Díaz Ayuso depende de nuestros votos no va a haber ningún problema. Vox va a evitar que llegue la izquierda a la Comunidad de Madrid”, dice el líder de la formación, Santiago Abascal, sin aclarar qué pediría a cambio de ese apoyo y se pregunta “si el Partido Popular haría lo mismo si Vox dependiera de sus votos”.

Por la izquierda, dividida, la preocupación es que Ciudadanos logre permanecer en la Asamblea y tanto socialistas como Más Madrid y Unidas Podemos –con varios atentados– consigan resultados que puedan sumar. El candidato centrista sigue una campaña no agresiva con la derecha para no ser absorbido o no continúe la sangría de que se pasen al PP muchos de sus cargos. Edmundo Bal (sin su partido habrá “populismo, radicalidad, demagogia y sectarismo”,) teme, como Vox, que el voto autonómico se vaya hacia Ayuso aunque mantenga buenos números en elecciones generales.

En los medios socialistas entran “al trapo” –Sánchez admite competir con Ayuso– y su discurso se basa en no responder radicalmente a Unidas Podemos (no “a este” Pablo Iglesias) ni a Más Madrid para no alejarlos y mantener una postura moderada que tampoco distancie a Ciudadanos. “Centrarse” sin pasar al centrismo. Mientras, Pablo Iglesias, que incluye en la candidatura un inmigrante mantero de origen subsahariano, ataca contundente a Isabel Díaz Ayuso para hacer ver a la izquierda que ha de salir a votar. Por su parte, Mónica García, la actual portavoz del partido fundado por Íñigo Errejón, que reivindica su feminismo, resalta su profesión de médico anestesista, su maternidad y su lenguaje sin estridencias, sin ruido, señalando los incumplimientos del Gobierno saliente. Y si el PSOE sigue su habitual sistema de financiación con préstamos bancarios para financiar su campaña, los dos partidos emanados del 15M buscan la ayuda de microcréditos o aportaciones particulares reembolsables tras recibir el dinero correspondiente por sus escaños.

Las encuestas, preliminares al inicio de la campaña, apuntan a un ambiguo empate entre derechas e izquierdas, dependiendo de los resultados del partido centrista. Como sugerencia irónica de algunos analistas, busquen los siempre repetidos resultados del llamado Ohio madrileño, el municipio de Colmenarejo, con poco más de 9.000 habitantes, hoy regido por una alcaldesa socialista, situado a unos 900 metros de altitud en la sierra madrileña. Ya dice un leonés como Andrés Trapiello en su recién publicado “Madrid”, que esta ciudad nos sienta a todos como ropa de niño pobre, “corta y larga”.

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