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Xuan Xose

Tres personajes

José Manuel Palacio Álvarez, el primero. Después de haber ninguneado su memoria durante décadas, seguramente porque la había aún en muchos de la maturranga que se montó para sustituirlo por Areces y porque después, en vista de ello, abandonó el partido, parece que ahora el socialismo xixonés va a dar a una calle el nombre del primer alcalde de la democracia. A Palacio se le deben muchas de las iniciativas que cuajaron durante su mandato o en él se iniciaron: reversiones del Ministerio del Ejército, parques y zonas verdes, urbanizaciones generalizadas de calles, el Plan General de Ordenación… Meticuloso y austero, tal vez en exceso, sus actuaciones conformaron gran parte del Xixón actual.

Sobre la justicia que supone, el reconocimiento me alegra por la relación personal que con José Manuel tuve.

El segundo es Pablo Alonso González, una persona de la que nada sabía yo hasta el domingo 11 en que apareció una entrevista con él en la contraportada de LA NUEVA ESPAÑA. Científico con varios premios, después de doce años por el mundo decide volver a Asturies, por la investigación, por la familia, por la tierra. Y eso que aquí no sabe cuál será su futuro y que fuera tenía cuatro ofertas muy generosas, con equipamiento, personal y estabilidad. Poso la montera.

El otro, Francisco Fernández-Guisasola, de quien hace poco reseñé aquí un libro de plantas de Asturies en asturiano. Médico, es también músico, escritor en asturiano y solícito con la lengua de sus pacientes. La semilla inicial: “En COU, el hermano Serafín llevó al colegio a dos chavales de algo que se acababa de formar y que se llamaba Conceyu Bable; me gustó el asturiano”. Como fundador de Conceyu Bable, me alegré al ver estas afirmaciones en sus memorias en LA NUEVA ESPAÑA. Para algo hemos servido, al menos.

¡Ah!, quizás, en vista de ello, habría que añadir otro personaje: el hermano Serafín.

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