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Fernando Monreal

Día del Urólogo

Una festividad que coincide con la jornada dedicada a las madres

El 2 de mayo está declarado como Día de la Madre, pero, tan destacada fecha, también se ha querido que sea el Día del Urólogo. Vamos, que todo un privilegio para los urólogos poder compartir día con las madres.

¿A qué nos dedicamos los urólogos, se preguntará usted, querido y amable lector? Seré conciso en la respuesta, para con ello intentar ser los más esclarecedor posible. El urólogo se encarga de las enfermedades de las vías urinarias, es decir, de los riñones, uréteres y vejiga; pero, también, los urólogos nos encargamos de la salud de la próstata y otros órganos genitales masculinos como son el pene y testículos, al igual que el tema de la fertilidad masculina. Y, por si fuera poco, nos hacemos cargo de las infecciones urinarias, cólicos de riñón, incontinencia de orina… En fin, que es una especialidad médico-quirúrgica variada y entretenida.

Y, dentro del conglomerado de patologías, las más frecuentes serían el cáncer de próstata, cuyo día se celebra el 11 de junio, y que en España se calcula que cada año lo presentan 37.000 varones. Es sabido que se trata del tumor maligno más frecuente entre los varones, siendo el segundo en mortalidad. Y hay que decir que el 90% de los casos se da en los varones que sobrepasan los 65 años de edad. Bien es cierto que en aquellos hombres a quienes se les detecte el cáncer de próstata en edad temprana, en ellos suele ser más agresivo y de crecimiento más rápido.

Otra patología muy prevalente a nivel mundial es la disfunción eréctil. Solamente en España puede afectar a unos dos millones y medio de varones. Y se trata de un problema para quienes lo padecen, pero, también para sus parejas. Hoy en día disponemos de un buen número de fármacos que pueden poner remedio a tal desarreglo, pero, además, contamos en la actualidad, en nuestro arsenal terapéutico, con las ondas de choque; estas ayudan a crear nuevas arterias (neoangiogénesis) que mejorarán el flujo sanguíneo de los cuerpos cavernosos del pene y, por ende, la calidad de las erecciones.

La incontinencia de orina es otro problema invalidante para la persona que lo sufre. El cálculo estimado es de unos dos millones de mujeres que lo padecen, en algún grado, en España. No es tema baladí, a juzgar por las cifras y por la alteración en la calidad de vida. Hay dos grandes grupos o tipos de incontinencia: a) la producida por debilidad de la musculatura y ligamentos del suelo pelviano, llamada “incontinencia de esfuerzo”; b) la ocasionada por espasmos o contracciones involuntarias de la vejiga, que conllevan sensación de urgencia para orinar; pero, cuando el espasmo es muy intenso puede llegar a escaparse la orina (“incontinencia de urgencia”). Ambas modalidades tienen tratamientos bien distintos, de ahí la importancia de un correcto diagnóstico. En ocasiones, ambos tipos pueden darse al unísono, y habrá que tratar ambas modalidades de incontinencia, o, de lo contrario, la mujer continuará con los problemas de incontinencia.

La hematuria, o presencia de sangre en la orina es un síntoma muy aparatoso que impresiona mucho a quien lo padece. Orinar sangre deja perplejo y muy asustado a quien lo presenta, y no es para menos. Lo más frecuente es que sea debido a un problema benigno (infecciones de orina, espasmos de la vejiga, inflamación prostática, piedras en la vejiga, cólicos de riñón…), pero también puede ser debido a presencia de cáncer de vejiga o de uréter (conducto que lleva la orina del riñón a la vejiga) o de riñón. Su diagnóstico temprano es de suma importancia para un correcto y eficaz tratamiento, al igual que para la tranquilidad del enfermo y sus allegados.

Como he mencionado al principio, otras muchas son las entidades clínicas que atiende y trata el urólogo, y por ello se agradece el detalle de dedicarle un día al año, concretamente el día de la Madre, 2 de mayo.

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