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Pedro de Silva

Palabras-misil de Biden

Aunque haya hecho muchas más cosas, quizás la innovación radical de Biden en sus 100 días es haber puesto nombre a aquello que piensa y sabe todo el mundo. Parece haberse especializado en esas falsas democracias en las que el autócrata de turno siempre gana. Comenzó justo por ahí, llamando autócrata a Erdogan. Subió la apuesta diciendo que pensaba que Putin era un asesino. Ha vuelto hace días a Turquía llamando genocidio al genocidio armenio. No es poca cosa que aunque el que la hace no la pague al menos lleve el cartel puesto en el pecho. Lo prometió en campaña y por ahora lo está cumpliendo. Aunque queden muchas palabras-misil por lanzar a sus respectivos blancos, lo que está haciendo es tan nuevo en política internacional que puede acabar dando a USA un liderazgo moral en el mundo que desde Roosevelt no tenía. De gente tan mayor como Biden se puede esperar cualquier cosa.

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