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Pere Casan

Las cuatro vidas

La pública, la privada, la íntima y la secreta

Las cuatro vidas

Las cuatro vidas Pere Casan Clarà

Aunque Gabriel García Márquez (1927-2014) se refiere a tres, lo más acertado es pensar que todos nosotros disponemos de cuatro modelos diferentes de vida: la pública, la privada, la íntima y la secreta. Existe un flujo continuo de información entre ellas y su principal diferencia cuantitativa es el número de personas que las comparten. Diríamos que la vida pública está abierta a todo el mundo y, aparentemente, es la más rica y con mayor número de matices; la privada está reservada a un núcleo más reducido y podríamos hacerla coincidir con la lista de familiares, amigos y conocidos; la íntima es aún menos numerosa y se reserva a un entorno doméstico o incluso personal y, finalmente, la vida secreta es totalmente individual y responde a lo más recóndito y oculto de cada uno de nosotros. Muchas personas se aprovechan de transformar en público lo más secreto de sus vidas y convierten en imagen o en dinero los aspectos íntimos de su existencia. Todas estas variantes pueden coincidir en una única forma de vida, la pública, perdiendo en este “cambalache” lo más personal y excelso de su existencia. Las demás forman este “nosotros” o este “yo” secretos, que solo se traspasan ante la presencia del confesor, del médico o del abogado, quienes sabrán guardar el secreto de confesión o el denominado secreto profesional.

Es precisamente un abogado penalista, Javier Melero (Barcelona, 1958), en su reciente libro “Cambalache” (Ariel, Barcelona, 2021), título prestado del famoso tango del mismo nombre y obra del compositor argentino Enrique Santos Discépolo (1901-1951), quien hace mención de estas formas de vida y las sitúa en el contexto de su reciente labor como abogado de varios políticos implicados en el “procés” catalán. Se trata de la segunda obra de este abogado-escritor, donde amplía la información sobre el juicio a este tormentoso periodo de la vida política española, y que ya presentó en su título anterior “El encargo” (Ariel, Barcelona, 2019). Es interesante adivinar, a través de los ojos del abogado transformado en cronista, como las vidas más secretas de algunos personajes se confunden con lo público de su labor política y como puede quedar reducida a la nada una labor de años, al ponerse en descubierto algunos instantes de su intimidad.

Esta transferencia entre las vidas, ocurre de forma parecida en otra obra de reciente aparición “Hamnet” (Libros del Asteroide, Barcelona, 2021), de Maggie O´Farrell (Irlanda del Norte, 1972). Se trata de una versión novelada, pero con una profunda información histórica, de la vida del hijo de William Shakespeare (1564-1616) del mismo nombre, “Hamnet”. La vida pública del dramaturgo inglés se confunde con las grandes incógnitas de su vida privada, llevándonos a narrar algunos aspectos poco conocidos de su vida íntima y familiar, para acabar sugiriéndonos algunos detalles de su vida más secreta, que nos llevan a sospechar sobre el título de su famosa obra “Hamlet”, escrita poco tiempo después de la muerte del hijo. Es un buen momento para releer las andanzas trágicas del Príncipe de Dinamarca.

El ejemplo musical que acude a mi mente ante esta disociación entre lo público y lo más personal me lleva a la vida y composiciones de Fanny Mendelssohn (1805-1847). Se trata de una de tantas mujeres cuya obra extraordinaria permanece oculta debido a la fuerte presencia masculina, en este caso aliviada por la gran comunicación existente con su hermano Félix (1809-1847), con quien compartió partituras y horas de intensa actividad artística. Fanny fue una pianista maravillosa y una gran compositora (algunas de sus obras se han atribuido erróneamente a su hermano, al tratarse de nombres que en ambos casos empiezan por “F”). Una magnífica muestra de sus lieder más populares están reunidas en un CD editado por Hyperion (CDH55360) e interpretadas por la soprano Susan Gritton, acompañada al piano por Eugene Asti. Después de un viaje por Italia (1839-40) con su esposo, el pintor Wilhelm Hensel (1794-1861), compuso una extraordinaria colección de melodías en recuerdo de su estancia “Das Jahr” (El año). Las estaciones fluyen deliciosamente, interpretadas al fortepiano, y solo nos queda imaginar como las pudo disfrutar con su querido hermano, al lado de quien fue enterrada, en el cementerio de la Santísima Trinidad en Berlín.

Las cuatro vidas. Todas nos pertenecen y todas merecen ser interpretadas en total plenitud. Sirva la pública para compartirla con la humanidad, valga la privada para disfrutarla con sosiego, sea la íntima un remanso de felicidad y, finalmente, llenemos la secreta de aquellos pensamientos creativos y de aquellas acciones necesarias para que puedan ser, finalmente, convertibles en bienes positivos para todos.

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