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José Manuel Ponte

Vacunas contra los virus

La claridad y comprensión de los titulares de las noticias

Hará cosa de un mes, pude leer en la primera página de un importante periódico nacional, esta sorprendente titulación : “Las vacunas vencen al virus en las residencias de ancianos”. Imaginé que la dirección habría podido encargar al jefe de la sección deportiva el titulo que pone en el escaparate la noticia más destacada de cada día. El estilo de titular es inconfundible y el mensaje queda perfectamente resumido. El virus era el equipo dominante hasta la aparición de las vacunas que lo derrotan en las residencias de ancianos donde el virus hizo una auténtica escabechina, en los primeros meses de la pandemia. Al lenguaje periodístico no tenemos porque exigirle rigor científico, aunque sí claridad informativa y comprensión. Y en el titular que comentamos la eficacia de la comunicación es reconocible. En realidad, todos estamos deseando que las vacunas venzan al dichoso virus, empezando por las residencias de ancianos que son el colectivo más vulnerable. La titulación es un arte reservado a los periodistas “de mesa”, unos profesionales encargados de dar forma al interminable papel que envían las agencias. En el tiempo en que yo hice las prácticas de fin de carrera, el periodismo de mesa estaba muy valorado. Entre otras cosas, porque permitía hacer la diferencia con el resto de medios que recibían el mismo material ( la dictadura franquista no permitía disponer de otras fuentes). Yo me manifesté muy orgulloso cuando el director me llamó a su despacho para anunciarme que un título redactado por mí , iba a salir destacado en primera con una llamada. El hermano del director, que ejercía de redactor jefe, tenía fama de titular bien y de forma tan escueta como contundente. Yo le recuerdo dos titulares. A saber: “Pablo VI, no a la píldora” y “ Praga, fin de la libertad”. La píldora era el anticonceptivo en forma de pastillas que hacía furor en aquellos años, porque no solo dejaba en manos de las mujeres la fecundación, sino que además ampliaba notablemente los márgenes de la libertad sexual. Se había especulado con la posibilidad de que Pablo VI, un pontífice con fama de intelectual avanzado, pudiera haberla tolerado, pero no fue así (el sucesor de Juan XXIII llegó a enfrentarse con Franco por el fusilamiento de cinco opositores al régimen). En cuanto al titular “Praga, fin de la libertad”, en referencia a la invasión de Checoslovaquia, soy testigo presencial de una curiosa anécdota. El director del periódico en el que yo hacía las prácticas quiso buscar la conformidad del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, con la publicación de unos artículos firmados por unos intelectuales no bien vistos por la dictadura. El ministro reaccionó con la vehemencia que le era proverbial y para evitar males mayores se renunció a la publicación de los mentados artículos. Ya de madrugada cuando salíamos del periódico en el coche del director, yo que iba en uno de los asientos traseros, dije mientras le echaba un vistazo a uno de los primeros ejemplares salidos de la rotativa: “Anda lo que pone aquí: Fraga fin de la libertad” Casi le da un infarto. Me disculpe como pude de la broma.

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