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A divinis

Ya ruge la leona, pero menos

Entiéndase con la expresión “ya ruge la leona” la percepción que sacerdotes y obispos pueden obtener en un momento dado de que existe un intenso trasiego de consultas e informes para designar a los clérigos más adecuados para que el Papa acabe nombrándolos titulares de las diócesis vacantes.

La leona de la maquinaria vaticana está siempre rugiendo, pues suman unas 5.300 las sedes episcopales que en todo el mundo han de contar necesariamente con un obispo a su frente, además de obispos auxiliares, si el titular de la diócesis lo ha solicitado.

Es más, la leona de los nombramientos es la fiera más activa que ronda por los palacios vaticanos, la que más miradas atrae, la de pelaje menos acariciable (salvo para unos poquísimos cuidadores), y la que sólo dobla la cerviz cuando el Papa, finalmente, habla.

Pero, por lo que respecta a España, tan magnífico animal parece haber cedido en su furia natural y en la consecución de sus fines, bien sea por el elevadísimo número de nombramientos pendientes (que en su conjunto podrían cambiar la faz del catolicismo español), o bien porque está siendo firmemente controlada, según corre en los mentideros eclesiales, por tres eclesiásticos prominentes a quienes los de la cáscara amarga ya denominan, de modo a veces injusto, “el trío de la bencina”, a saber, los cardenales Omella (Barcelona), y Osoro (Madrid), máximos cargos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), y el jesuita Germán Arana, de quien dicen que susurra como nadie en los oídos del Papa Francisco (es decir, como ningún hijo de San Ignacio lo había hecho desde los tiempos de Pío XII y del jesuita Lombardi (tío de Federico Lombardi, que fue portavoz de la Santa Sede con Benedicto XVI).

Pero acudamos a los hechos, ya que el rugido de la leona correspondiente a España se venía temiendo de gran intensidad desde hace meses puesto que justo en este momento, entre las 70 diócesis existentes, son 10 las vacantes (Ciudad Rodrigo, Asidonia-Jerez, Mondoñedo-Ferrol, Bilbao, Ibiza, Coria-Cáceres, Calahorra y La Calzada-Logroño, Teruel y Albarracín, y Tarrasa, además del Arzobispado Castrense.

A ellas hay que sumar la sedes cuyos obispos en activo ya han presentado su renuncia al cumplir los 75 años y todavía no ha sido aceptada: cardenal Ricardo Blázquez (Valladolid), Ignacio Hernández Sola (Tarazona), cardenal Carlos Osoro (Madrid), cardenal Antonio Cañizares (Valencia), Carlos López (Salamanca), Amadeo Rodríguez Magro (Jaén) y Jesús Murgui (Orihuela-Alicante).

Y, por si fuera poco todo ello, en lo que queda de año presentarán su renuncia por edad el cardenal Juan José Omella (Barcelona), Francesc Pardo (Gerona), Julián Barrio (Santiago de Compostela), Atilano Rodríguez (Sigüenza-Guadalajara) y Adolfo González Montes (Almería).

En total, 22 de 70 diócesis en el alero, entre ellas las principalísimas y más extensas. Por ello, no resulta banal la afirmación de que pueda cambiar la faz católica española. Pero ¿hacia dónde? A los tres vigilantes aludidos se les atribuye palpable inspiración francisquita, pero con modulaciones. Omella suele inspirar confianza, dado su temperamento llano y sosegado. Pero Osoro no tiene a la afición dividida, sino más bien en su contra, a causa de los frecuentes errores que su mitra ha sembrado por donde pasaba. De hecho, sus fallos en la designación de colaboradores tiene ahora mismo alterada la sede de Madrid por un intrincado escándalo sobre las fundaciones civiles tuteladas por el arzobispado. La cosa ha alcanzado el paroxismo cuando en la reciente sesión plenaria de la CEE el cardenal Osoro vino a explicar que generosamente estaba colocando su pecho desnudo frente a una conspiración, incluso de rango internacional, contra los bienes de la Iglesia española. A ello volveremos en otro momento.

¿Y Arana? ¿Pero es que acaso alguien sabe lo que pasa por la cabeza de un jesuita? No obstante, hasta donde podemos conocerle, los juicios que recibe son más inmisericordes que cabalmente humanos.

Por último, cabría añadir que en este trío de santos varones (que logran modificar la terna de candidatos que afanosamente el Nuncio Bernardito Cleopas Auza prepara para la leona mediante consultas e informes), dos han alcanzado la caducidad de sus mitras, ya que el tercero no la tiene, por el momento. En consecuencia, se puede ir de fecha el programa orientador de nombramientos de la leona. De sus entrañas hablaremos otro día.

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