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JC Herrero

Miguel Ángel Blanco, más balas no

En julio de este año se cumplirá el 24.º aniversario del asesinato del concejal del Partido Popular de Ermua Miguel Ángel Blanco. Miles de manos emblanquecidas suplicaban, mientras otras apuntaban a la cabeza de un joven demócrata.

Veinticuatro años después vuelven los menesterosos, faltos de valores, a enredar con proyectiles, como si no hubiese próximo pasado. Con tanto loco que anda suelto, sería ilusionante que no estuviesen detrás de estos correos balísticos causas de mayor enjundia. Ya está bien de jaculatorias a la espera que otros hagan uso de recámaras, tiran cartas y esconden la mano.

Con esta reverberación mediática, las amenazas analógicas vuelven a tomar terreno en detrimento de millones de tuits que todo escrituran, pero no acongojan. No pesa lo mismo una bala que un bit, ahí está la diferencia analógico-digital.

Sin más pronunciamiento que repulsa a la violencia, debemos reproducir los sentimientos despertados ese julio de 1997, entonces la recámara sí estaba cargada, apuntando. Las manos se alzaron y hablaron por analogía, tintadas de esperanza. Quienes pudimos colaborar externalizamos el clamor con una simple guitarra y un canto a la memoria de Miguel Ángel, tal que:

“Quieren matarme por pensar, a estas alturas de la historia. Quieren matarme por pensar, estoy ya montado en una noria, mientras me apuntan y al girar aciertan diana ahí en la testa. Quieren matarme por pensar que es una forma de protesta.

Estribillo. ¡Estoy apuntado, estoy apuntado!, ahí en la lista de los matones. Estoy apuntado y con la mira hacia mis razones.

Pago yo un precio por vivir, estar pendiente de una bala, y es que deseo compartir la democracia consensuada. Si viene un loco por ahí, y con el dedo en el gatillo, calca, diciendo sin rubor: ¡Por militar en un partido!

Estribillo. ¡Estoy apuntado, estoy apuntado!, ahí en la lista de los matones. Estoy apuntado y con la mira hacia mis razones.

Sigue la historia por aquí escrita con letras de sangre, por cuatro locos que al pedir confunde patria con desastre, y llevan en su decisión a todo quisque por delante, desde una madre hasta un varón, igual a un viejo que a un infante.

Estribillo. ¡Estoy apuntado, estoy apuntado!, ahí en la lista de los matones. Estoy apuntado y con la mira hacia mis razones”.

Tras esta oda, sincera y comprometida, es obligado recordar año y mes de nacimiento de Miguel Ángel Blanco, mayo de 1968, mes de libertades, de esperanzas, sobre todo porque Miguel aún sigue vivo para todos los demócratas. Los tercos ignoran el espíritu de Ermua, y también el significado “Mayo del 68”.

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